Valores

Hablando de “valores”
Decía el comentarista de radio, hablando de negocios; que ahora había que ser muy cuidadoso en cuatro asuntos, si no quisiéramos vernos metidos en problemas…y enumeraba cada uno de ellos: primero hay que “segmentar” mejor nuestro mercado; ya se cuenta con información abundante sobre el tema y sacarle el mayor provecho; segundo, hay que aprovechar muy bien las “redes sociales”; es obvio; tercero hay que medir los resultados de nuestras acciones de marketing, tomar las medidas necesaria y ser muy eficiente en ello y por último “valores” y me llamó la atención que hablara de este tema de valores en un programa de negocios…le subí a la radio y escuche atentamente; me interesaba el tema… —la empresa tiene que tener “valores” no puede anunciar algo que no va a cumplir, no puede “engañar” al cliente, porque a la larga, éste se da cuenta y te cobrará la factura; dejándote de comprar o “corriendo la voz” de que eres un pillo—. No cabe duda, estos “valores” deben impregnar toda la actividad de la empresa, cuidando las relaciones con su personal, con sus clientes, con sus proveedores, con todos. Poniendo en práctica la virtudes como la justicia, el respeto, la veracidad, la sinceridad, el espíritu de servicio, la camaradería; para hacer del ambiente negocios un ambiente donde se pueda uno desarrollar en una convivencia plena, armónica y con paz.

Si todos barriéramos el frente de nuestra casa…
LFGN


Ahorro…una costumbre poco acostumbrada.
Había que poner remido cuanto antes; así que de un día para otro, dejó de fumar. Cada vez que había que comprar cigarros depositó, en una cochina de barro, el valor de una cajetilla. Y el tiempo pasó; la salud mejoró y la cochina engordó. ¿Y ahora… qué hago con lo que ahorrado…cuánto será lo que tengo… en que me lo gasto?. Ya pensó en unas vacaciones, en un reloj, en arreglar la cocina de la casa y todos los días surgen nuevas ideas en donde invertir lo que guarda celosamente la cochina. Los hábitos se consolidan con la repetición de actos; si los actos son buenos, como el ahorro, se logrará, con el paso del tiempo un “buen hábito” y si por el contrario; el acto que se repite no es bueno, se acabara por adquirir un hábito malo o un vicio; como el cigarro. Aquí se gana dos veces; por un lado se acabó con el vicio del cigarro y por otro se “engordó la cochina”.


Un pequeño caramelo:
Aquel amigo me comentó que cuando transita por la gran ciudad en muchos “altos” se acercan niños, ancianos, enfermos, pidiendo una limosna, o vendedores de artículos que ofrecen sus productos con la esperanza de que alguien les compre algo. Otro grupo lo forman los “limpia parabrisas” que, sin avisar, inician su tarea con la esperanza de recibir alguna moneda a cambio de sus servicios. Como los “altos” se repiten uno tras otro y las escenas también se repiten, decidió, seguir el ejemplo de alguien que supo lo hacía; ofrecerle a quienes se acerca a su auto, en lugar de una moneda, un caramelo. Me dice que ha recibido las más diversas respuestas desde el “gracias mi hermano” hasta uno que vendía periódicos que le dijo “esto vale más que un periódico”. A la mayoría se les iluminan los ojos y dan las gracias con un “Qué Dios te bendiga”. Me dijo… “qué barato sale conseguir una bendición de Dios”
LFGN

Con motivo de la renuncia del Papa
Con la reciente dimisión del Papa Benedicto XVI un buen amigo publicó en las “redes sociales” una liga sobre un artículo, publicado en un diario en Europa, criticando al Papa y comentando, sin fundamento, las posibles razones de su renuncia. Le envié una nota privada donde le manifesté que el Papa me había dado una lección de profunda humildad al tomar tan importante decisión y que nosotros, como católicos, confiábamos en el Espíritu Santo. Seguramente se seguirán escribiendo falsedades; habrá que intentar, al menos, aclarar algunos mal entendidos.
LFGN


Las virtudes del autodominio
Estas son las virtudes básicas, es decir, lo más urgente en la formación o autoformación de la persona. La adquisición de estas virtudes llevan a la felicidad, donde las virtudes operativas son el optimismo y la alegría.

Para fomentar las virtudes, es más eficaz e importante que estas se vivan no tanto que se conozcan.y de una manera paulatina conquistarlas poco a poco, por un plano inclinado siempre ascendente,

Es importante respetar el plano inclinado en la formación de las personas: las metas que nos proponemos en todos los terrenos deben ser concretas, medibles y accesibles.


La depresión
¿Cuántas veces nos hemos sentido con un muy bajo estado de ánimo y la dificultad o incapacidad para disfrutar de situaciones o eventos que habitualmente nos despiertan alegría o gozo, con disminución o pérdida de interés hacia los mismos y hacia la vida? Ojalá que ninguna, pero lo más seguro es que por lo menos una vez lo hemos sufrido y es que estos sentimientos se presentan en todos y cada uno de los seres humanos, a veces ante un evento desagradable, otras ante una frustración, estrés continuado, una pérdida de trabajo o la de un ser querido y a veces ni sabemos por qué: Simplemente tenemos una sensación desagradable, abrumadora y de abatimiento.
http://encuentra.com/salud/la_depresion_un_mal_de_nuestro_tiempo15516/


24 abr 2011
Los hábitos de la vida humana
Un hábito se puede definir como una disposición estable que inclina a determinadas acciones, haciéndolas más fáciles. Un hábito sólo se adquiere por repeti-ción de actos, porque produce un acostumbramiento y un fortalecimiento que da facilidad para su acción propia.
Las observaciones que hay que hacer aquí son principalmente tres:
1)   Hay varias clases de hábitos, al menos tres:
a)   Hábitos técnicos, manuales, que consisten en ciertas destrezas en el manejo de instrumentos o en la producción de determinadas cosas. El término «arte», aplicado en sentido coloquial, puede expresar esta destreza: el arte de fabricar zapatos, cerámicas, etc. También puede expresarla la palabra «técnica»: la técnica de dominio del balón, la del piloto de aviones, etc.
b)   Hábitos intelectuales, (…), por ejemplo, saber multiplicar, hablar (idiomas) inglés, francés, etc.
c)   Hábitos del carácter. Son los que se refieren a la acción, a la conducta: inclinan a comportarse de una determinada manera porque nos hacen ser de un determinado modo. Por ejemplo, el hábito de sonreír con frecuencia; el hábito de fumar un cigarro después de comer; el hábito de recrear mundos imaginarios mientras damos un paseo; el hábito de avergonzamos por cualquier cosa, por ejemplo, hablar en público; el hábito de mentir…

El carácter, de hecho, esta formado por una serie de hábitos de conducta y modos de reaccionar que tienen su base en la (síntesis pasiva) y en la educación que uno haya ido adquiriendo. Parte de estos hábitos se refieren al dominio de los sentimientos y de las tendencias. Son aquellos de los que tratamos al hablar de la armonía psíquica, La ética trata sobre ellos, y los divide en positivos y negativos. A los primeros los llama virtudes, y a los segundos vicios. Cuando tratemos del crecimiento de la libertad, precisaremos su concepto y lugar en la vida humana, aunque por lo ya tratado se puede concluir que proporcionan armonía o disarmonía del carácter y de la conducta.

2) ¿Cómo se adquieren los hábitos? Se ha dicho ya que, sobre todo, mediante el ejercicio de las acciones correspondientes: ¿cómo se aprende a conducir? conduciendo; ¿cómo se aprende a no ser tímido? no siéndolo, etc. Es muy importante ser consciente de que los hábitos se adquieren con la práctica. No hay otro modo”. Y la repetición de actos se convierte en costumbre, y la costumbre es como una segunda naturaleza, según reza el dicho. El hombre es un animal de costumbres, porque su naturaleza se desarrolla mediante la adquisición de hábitos. La importancia de las costumbres en la vida humana es enorme, porque no son otra cosa que los hábitos de una comunidad humana determinada, Una vez que se adquiere una costumbre, resulta difícil cambiarla, incluso aunque se desee hacerlo (basta recordar cuánto cuesta dejar de fumar): el hábito crea una inclinación o condicionamiento natural, físico y psicológico, que puede llegara ser muy fuerte.

3) Como se ha dicho, los hábitos son importantes porque modifican al sujeto que los adquiere, modulando su naturaleza de una determinada manera, haciéndole ser de un determinado modo. Por ejemplo, el hábito de fumar produce cáncer de pulmón, según parece, en muchos casos. Construyendo casas o tocando la cítara unos se hacen buenos constructores o citaristas y otros malos. Cometiendo injusticias o actos cobardes, uno se hace injusto y cobarde.«El hombre no hace nada sin que al hacerlo no se produzca alguna modificación de su propia realidad». Esto quiere decir que las acciones que el hombre lleva a cabo repercuten siempre sobre él mismo, aunque sea en pequeña escala: «nada funciona sin que al funcionar no se modifique: la máquina, el animal, el ser humano, en tanto que la acción repercute en él». Por ejemplo: un coche, cuando hace un viaje, se desgasta, aunque sea poco. Del mismo modo, el ser humano resulta afectado por sus propias acciones: lo que hace no es un producto que él arroje de sí de modo indiferente, sino que le afecta. «El hombre es aquel ser que no puede actuar sin mejorar o empeorar».Dicho de otro modo: no se puede considerar el fruto del trabajo y de la acción humana sin considerar en qué estado queda el hombre que lo realiza. También él sufre un desgaste o una mejora. Cuando uno desprecia, se convierte en un despreciador; cuando uno comete una injusticia, se convierte en injusto, cuando uno hace una chapuza, se ha empezado a convertir en un chapucero.

No basta preocuparse de si un productor fabrica un buen producto (unos zapatos): hay que preocuparse del productor mismo (su preparación técnica para fabricar los zapatos, su estado anímico, su identificación con la empresa, su situación moral, familiar y cultural). La preocupación por los recursos humanos en el mundo de la empresa apunta en esta dirección: ¿qué les pasa a los hombres cuando realizan determinadas acciones o cuando trabajan en tales o cuales condiciones? Por tanto, la acción humana repercute sobre el hombre, lo modifica, para mejorarlo o empeorarlo. A esto se le ha llamado carácter cibernético de las acciones humanas”. En efecto, el hombre se parece en cierto modo a un sistema informático o cibernético, en el cual hay un circuito de salida y otro de entrada. Lo que el sistema produce (circuito de salida) incide de nuevo en el propio sistema (circuito de entrada), modificándolo. Esto es conocido como efecto feed-back o efecto de retroalimentación: por ejemplo, en la Segunda Guerra Mundial ya se experimentaron cañones que corregían el tiro automáticamente (circuito de entrada), según los impactos conseguidos (circuito de salida). Este modelo cibernético, aplicado al hombre y a la sociedad, tiene gran importancia.

Por Ricardo Yepes Stork.
“Antropología Filosófica”
Editorial EUNSA


9 mar 2010
El valor de la puntualidad
El valor que se construye por el esfuerzo de estar a tiempo en el lugar adecuado. El valor de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de amigos, un compromiso de la oficina, un trabajo pendiente por entregar.
El valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser merecedores de confianza.
La falta de puntualidad habla por sí misma, de ahí se deduce con facilidad la escasa o nula organización de nuestro tiempo, de planeación en nuestras actividades, y por supuesto de una agenda, pero, ¿qué hay detrás de todo esto?
Muchas veces la impuntualidad nace del interés que despierta en nosotros una actividad, por ejemplo, es más atractivo para un joven charlar con los amigos que llegar a tiempo a las clases; para otros es preferible hacer una larga sobremesa y retrasar la llegada a la oficina. El resultado de vivir de acuerdo a nuestros gustos, es la pérdida de formalidad en nuestro actuar y poco a poco se reafirma el vicio de llegar tarde.
En este mismo sentido podríamos añadir la importancia que tiene para nosotros un evento, si tenemos una entrevista para solicitar empleo, la reunión para cerrar un negocio o la cita con el director del centro de estudios, hacemos hasta lo imposible para estar a tiempo; pero si es el amigo de siempre, la reunión donde estarán personas que no frecuentamos y conocemos poco, o la persona –según nosotros- representa poca importancia, hacemos lo posible por no estar a tiempo, ¿qué mas da…?
Para ser puntual primeramente debemos ser conscientes que toda persona, evento, reunión, actividad o cita tiene un grado particular de importancia. Nuestra palabra debería ser el sinónimo de garantía para contar con nuestra presencia en el momento preciso y necesario.
Otro factor que obstaculiza la vivencia de este valor, y es poco visible, se da precisamente en nuestro interior: imaginamos, recordamos, recreamos y supuestamente pensamos cosas diversas a la hora del baño, mientras descansamos un poco en el sofá, cuando pasamos al supermercado a comprar “sólo lo que hace falta”, en el pequeño receso que nos damos en la oficina o entre clases… pero en realidad el tiempo pasa tan de prisa, que cuando “despertamos” y por equivocación observamos la hora, es poco lo que se puede hacer para remediar el descuido.
Un aspecto importante de la puntualidad, es concentrarse en la actividad que estamos realizando, procurando mantener nuestra atención para no divagar y aprovechar mejor el tiempo. Para corregir esto, es de gran utilidad programar la alarma de nuestro reloj o computadora (ordenador), pedirle a un familiar o compañero que nos recuerde la hora (algunas veces para no ser molesto y dependiente), etc., porque es necesario poner un remedio inmediato, de otra forma, imposible.
Lo más grave de todo esto, es encontrar a personas que sienten “distinguirse” por su impuntualidad, llegar tarde es una forma de llamar la atención, ¿falta de seguridad y de carácter? Por otra parte algunos lo han dicho: “si quieren, que me esperen”, “para qué llegar a tiempo, si…”, “no pasa nada…”, “es lo mismo siempre”. Estas y otras actitudes son el reflejo del poco respeto, ya no digamos aprecio, que sentimos por las personas, su tiempo y sus actividades
Para la persona impuntual los pretextos y justificaciones están agotados, nadie cree en ellos, ¿no es tiempo de hacer algo para cambiar esta actitud? Por el contrario, cada vez que alguien se retrasa de forma extraordinaria, llama la atención y es sujeto de toda credibilidad por su responsabilidad, constancia y sinceridad, pues seguramente algún contratiempo importante ocurrió..
Podemos pensar que el hacerse de una agenda y solicitar ayuda, basta para corregir nuestra situación y por supuesto que nos facilita un poco la vida, pero además de encontrar las causa que provocan nuestra impuntualidad (los ya mencionados: interés, importancia, distracción), se necesita voluntad para cortar a tiempo nuestras actividades, desde el descanso y el trabajo, hasta la reunión de amigos, lo cual supone un esfuerzo extra -sacrificio si se quiere llamar-, de otra manera poco a poco nos alejamos del objetivo.
La cuestión no es decir “quiero ser puntual desde mañana”, lo cual sería retrasar una vez más algo, es hoy, en este momento y poniendo los medios que hagan falta para lograrlo: agenda, recordatorios, alarmas…
Para crecer y hacer más firme este valor en tu vida, puedes iniciar con estas sugerencias:
– Examínate y descubre las causas de tu impuntualidad: pereza, desorden, irresponsabilidad, olvido, etc.
– Establece un medio adecuado para solucionar la causa principal de tu problema (recordando que se necesita voluntad y sacrificio): Reducir distracciones y descansos a lo largo del día; levantarse más temprano para terminar tu arreglo personal con oportunidad; colocar el despertador más lejos…
– Aunque sea algo tedioso, elabora por escrito tu horario y plan de actividades del día siguiente. Si tienes muchas cosas que atender y te sirve poco, hazlo para los siguientes siete días. En lo sucesivo será más fácil incluir otros eventos y podrás calcular mejor tus posibilidades de cumplir con todo. Recuerda que con voluntad y sacrificio, lograrás tu propósito.
– Implementa un sistema de “alarmas” que te ayuden a tener noción del tiempo (no necesariamente sonoras) y cámbialas con regularidad para que no te acostumbres: usa el reloj en la otra mano; pide acompañar al compañero que entra y sale a tiempo; utiliza notas adheribles…
– Establece de manera correcta tus prioridades y dales el lugar adecuado, muy especialmente si tienes que hacer algo importante aunque no te guste.
Vivir el valor de la puntualidad es una forma de hacerle a los demás la vida más agradable, mejora nuestro orden y nos convierte en personas digna de confianza.
Enviado por mi amigo Ignacio Zepeda Salazar


2 marzo 2011
La objeción de conciencia y la dignidad de la persona
ZENIT.org (Entrevista de Inma Álvarez)
La posibilidad de objetar por razones de conciencia ante una obligación impuesta legalmente que se considera injusta, constituye una de las batallas legales más importantes de los últimos años en los países occidentales, en campos tan dispares como la Medicina o la Educación.

España, precisamente, es uno de los países donde la lucha por que el Estado respete el derecho de las personas a negarse a hacer algo moralmente injusto es más evidente, gracias a casos como la asignatura Educación para la Ciudadanía, la nueva ley del aborto o la venta de la píldora abortiva, entre otros
http://www.almudi.org/Noticias/tabid/474/ID/72/La-objecion-de-conciencia-y-la-dignidad-de-la-persona.aspx


23 ene 2011
El 2do. acuario más grande del mundo. El primero es el mar
¡No perdamos la capacidad de asombro…!

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=u7deClndzQw&w=640&h=390]


13 ene 2010
Aprender
Uno de los valores fundamentales de todo ser humano es el conjunto de habilidades y conocimientos de que dispone para resolver problemas. La única forma de obtener este conjunto es el aprendizaje. El valor de aprender tiene como finalidad la búsqueda habitual de conocimientos a través del estudio, la reflexión de las experiencias vividas y una visión profunda de la realidad.

http://www.encuentra.com/articulos.php?id_sec=100&id_art=4167&id_ejemplar=05


01 Ene 2011
Año Nuevo. Poner las últimas piedras
Comenzar algo siempre nos llena de entusiasmo. Un nuevo trabajo, un nuevo proyecto, una nueva relación trae consigo esperanzas y expectativas. En realidad poner “la primera piedra” de un edificio es relativamente sencillo. Pero poner “la última piedra” no es tan fácil.
El poner la última piedra es un valor que nos enseña la importancia de terminar lo que emprendemos y no dejarlo a medias.
Cuando termina un año, se da un doble fenómeno: el de la alegría de comenzar un nuevo ciclo, pero en cierta forma también un poco la tristeza de ver que no terminamos todo lo que nos propusimos.
http://www.encuentra.com/articulos.php?id_sec=100&id_art=4166&id_ejemplar=0


28 dic 2010
La Amistad
La amistad es un valor universal. Está claro que difícilmente podemos sobrevivir en la soledad y el aislamiento. Necesitamos a alguien en quién confiar, a quién llamar cuando las cosas se ponen difíciles, y también con quien compartir una buena película. Pero ¿Qué es la amistad? ¿De qué se compone? ¿Cómo tener amistades que duren toda la vida?
http://www.encuentra.com/articulos.php?id_sec=100&id_art=3538&id_ejemplar=0


22 dic 2010
La Alegría
La fuente más común, más profunda y más grande de la alegría es el amor.
La alegría es algo simple, pero no sencillo. Es simple apreciar si una persona es alegre o no, y la forma en la que ilumina a los demás, sin embargo tratar de ser una persona así no es sencillo. La alegría es un gozo del espíritu. Los seres humanos conocemos muy bien el sufrimiento y el dolor, y quienes han perdido a un ser querido lo han experimentado en toda su profundidad. Bien, pues así como el ser humano conoce el dolor y el sufrimiento, es capaz de tener las sensaciones opuestas: bienestar y… ¿Felicidad? Sí, felicidad.
http://www.encuentra.com/articulos.php?id_sec=100&id_art=4164&id_ejemplar=0