Mensaje histórico del Papa en USA

Un discurso calificado de «histórico y valiente» desde diversas instancias internacionales es el que ha pronunciado el Papa Francisco en el Capitolio de Estados Unidos frente a frente con los congresistas de uno de los parlamentos más poderosos del planeta. Y ahí el Papa no ha decepcionado. El escenario era el idóneo, era también el primer discurso de un Pontífice pronunciado en este foro y ahí ha pedido la abolición mundial de la pena de muerte. Estos son sus diez principales mensajes:

1-. Pena de muerte y reinserción: Aboga por la «abolición mundial de la pena de muerte», porque «una pena justa y necesaria nunca debe excluir la dimensión de la esperanza y el objetivo de la rehabilitación». «Estoy convencido que este es el mejor camino, porque cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una dignidad inalienable y la sociedad sólo puede beneficiarse en la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito», ha agregado. «El parámetro que usemos para los demás será el parámetro que el tiempo usará con nosotros», ha dicho respecto a la pena capital.

2-. El sueño de libertad de Luther King: El Pontífice no se ha dejado como referencias en su alocución a las grandes personalidades que han forjado la historia estadounidense: el expresidente Abraham Lincoln, el Premio Nobel de la Paz Martin Luther King (cuyo sueno «resuena en nuestros corazones», ha afirmado), y tampoco ha olvidado a la fundadora del Movimient de Trabajadores Católicos, Dorothy Day, y el monje cisterciesene Thomas Merton.

3-. Inmigración: Jorge Mario Bergoglio también ha pedido al Congreso americano apertura a los inmigrantes, atención a los refugiados, y es más, se ha presentado a sí mismo como «hijo de inmigrantes sabiendo que muchos de ustedes son también descendientes de inmigrantes».

4-. Construir puentes entre Cuba y EE.UU.: ha demandado «coraje y atrevimiento en el diálogo con Cuba», en cuyo desbloqueo de las relaciones bilaterales intervino él mismo directamente. Su «deber es construir puentes», y ha reconocido los «esfuerzos que se han realizado en los últimos meses» entre Estados Unidos y Cuba para superar lo que ha calificado como «diferencias históricas».

5-. Estados Unidos, tierra de libertad y gallardía: en un discurso vitoreado y ovacionado por senadores y representantes americanos, al primer minuto el Papa ya se había ganado a los oyentes con su mención a EE.UU. como «la tierra de los libres y la casa de los valientes».

6-. «La cultura del cuidado»: exhorta a frenar el cambio climático y cuidar de la naturaleza.

7-. Venta de armas: se envalentona y pide el fin del negocio lucrativo del tráfico de armas. Se ha preguntado: «¿Por qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad? Tristemente, la respuesta, que todos conocemos, es simplemente por dinero».

8-. Contra el superficial maniqueísmo: Francisco también ha alentado a los presentes a no ser maniqueos, dividiendo el mundo entre buenos y malos, a preocuparse por los más pobres y las personas que no tienen un hogar.

9-. El drama de la inmigración: ha reclamado «educar a las nuevas generaciones a no dar la espalda a nuestros vecinos y a todos los que nos rodean. Debemos relacionarnos continuamente con los demás y rechazar una actitud mental de hostilidad». Advirtió: la historia nos juzgará «con la misma medida con que medimos a los demás».

10-. Extremismo religioso: en su intervención, también ha advertido que «ninguna religión es inmune a diversas formas de aberración individual o de extremismo ideológico». «Combatir la violencia perpetrada en el nombre de una religión, una ideología o un sistema económico y, al mismo tiempo, proteger la libertad de las religiones, de las ideas, de las personas requiere un delicado equilibrio en el que tenemos que trabajar», ha agregado.

La serenidad…

Este valor nos enseña a conservar la calma en medio de nuestras ocupaciones y problemas, mostrándonos cordiales y amables con los demás.

¡Hoy en día tenemos tantos problemas y asuntos que resolver! Y a veces parece como si nadie se diera cuenta de todo lo que tenemos que resolver al mismo tiempo: trabajar, estudiar, encargarnos del hogar, ajustar nuestro presupuesto y seguir cumpliendo con nuestras responsabilidades, Parece imposible que en medio de tantas preocupaciones y contratiempos, podamos conservar la serenidad para resolver todo sin caer en la desesperación ni afectar a los demás con nuestra impaciencia.

El valor de la serenidad nos hace mantener un estado de ánimo apacible y sosegado aún en las circunstancias más adversas, esto es, sin exaltarse o deprimirse, encontrando soluciones a través de una reflexión detenida y cuidadosa, sin engrandecer o minimizar los problemas.

Cuando las dificultades nos aquejan fácilmente podemos caer en la desesperación, sentirnos tristes, irritables, desganados y muchas veces en un callejón sin salida. A simple vista el valor de la serenidad podría dejarse sólo para las personas que tienen pocos problemas, en realidad todos los tenemos, la diferencia radica en la manera de afrontarlos.

Con el fin de conocer mejor la importancia de la serenidad, primero debemos hacer conciencia de algunas realidades que nos impiden lograr desarrollar este valor con eficacia:

– No podemos abandonar nuestras ocupaciones habituales y escaparnos a algún lugar lejano para meditar con tranquilidad; dejarnos arrastrar por la tristeza; trabajar con menos intensidad, o esperar a que alguien tome nuestro problema en sus manos y lo resuelva.

– Toda dificultad ve más difícil y más grave que las anteriores (máxime si en el momento se agrega a otras que ya tenemos).

– Nos empeñamos en encontrar la solución casi de manera simultánea al surgimiento del problema, algunas veces se da, pero no siempre. Por lo general toda situación requiere un consejo o un análisis profundo y detenido.

– En estado de tensión, por nuestra mente pasamos y repasamos las mismas palabras, las mismas opciones y los mismos pensamientos sin llegar a nada y aumentando nuestra ansiedad, perdiendo tiempo, energía y buen humor.

 

La serenidad no se da con el simple deseo, si así fuera, no tendríamos tiempo de sentirnos intranquilos o desesperados. Usualmente reaccionamos y actuamos por impulsos, privando a nuestra inteligencia de la oportunidad de conocer y dilucidar todas las aristas del problema. Revisemos cuatro ideas básicas para generar serenidad en nuestro interior:

– Evitar “encerrarse” en sí mismo: Encontramos mejores soluciones cuando buscamos el apoyo y el consejo de aquellas personas que gozan de nuestra confianza (los padres, un buen amigo, algún director espiritual, un profesor, etc.) , porque sabemos de antemano que su opinión estará siempre de acuerdo a la razón, la verdad y la justicia.

– Concentrarse en una labor o actividad: Parece contradictorio pensar en mantener la atención rodeados de tanta tensión y preocupación, pero es posible salir de ese estado encaminando nuestros esfuerzos a realizar nuestras labores con la mayor perfección posible. Lo que necesitamos es liberar nuestra mente, salir del círculo vicioso y estar en condiciones de analizar las cosas con calma. No existe mejor distracción que el propio trabajo y la actividad productiva.

– Gozar de la alegría ajena: Normalmente las personas que nos rodean se percatan de nuestro estado de ánimo. ¿Por qué volvernos chocantes y agresivos? Los hijos, el cónyuge, los compañeros de trabajo no tienen la culpa, tampoco son indolentes a nuestro sentir, simplemente intentan hacernos pasar un momento agradable, no debemos alejarnos, ni rechazar estas pequeñas luces que iluminan nuestro día. Escucha las anécdotas, sonríe, ayuda a tus hijos a hacer la tarea… ¡Aprovéchalos!

– Cuidarnos físicamente: Parece elemental y obvia esta observación, pero hay personas que se sienten afectadas de tal modo que dejan de comer y dormir por sus preocupaciones. Todos sabemos que las personas se vuelven más irritables ante la falta de alimento y descanso, por lo tanto, este descuido merma nuestra capacidad de análisis y decisión.

Seguramente todos hemos tenido la experiencia de “distraernos del problema” sin darnos cuenta; cuando volvemos a ser conscientes del mismo, nos sentimos liberados de la ansiedad y el pesimismo, es entonces cuando podemos pensar y decidir.

La serenidad hace a la persona más dueña de sus emociones, adquiriendo fortaleza no sólo para dominarse, sino para soportar y afrontar la adversidad sin afectar el trato y las relaciones con sus semejantes.
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Peleas entre hermanos

De: Encuentra.com

Para demostrarse a sí mismo y a los demás su capacidad, el niño compite con sus hermanos: molesta, hace rabiar, no cede. ¿Qué hacer para educarlos y encauzar esa agresividad?

Si los padres enumeran las causas que provocan las peleas entre sus hijos pueden convertir este simple pasatiempo en un ejercicio mental extenuante y sin fin.

El listado de motivos es, sin exagerar, infinito: la televisión, el asiento del auto, las notas del colegio, la ropa, los regalos, el baño, los juguetes, la pieza, el timbre de la casa, la comida, los lápices, la luz de la habitación, los deportes, etcétera. En resumen, todo puede convertirse en el ojo del huracán.

Para las familias preocupadas por los gritos y golpes de sus hijos va este mensaje: es absolutamente normal que los hermanos peleen. Lo raro sería que no lo hicieran. Sin embargo, esto no significa que los padres deban permanecer indiferentes ante las peleas de sus hijos. Sobre todo porque lo que está en juego es la armonía de las relaciones familiares y la psiquis de los adultos.

Mucho se ha repetido que los papás no pueden meterse en medio de la pelea ni menos tomar partido. Eso es cierto. Pero sí deben intervenir en los momentos de calma, marcando la cancha y poniendo los límites muy claros. Esto por un motivo fundamental: la familia es la mejor escuela de humanidad y compañerismo. Situaciones tan cotidianas, pero a la vez tan complejas como “¿Por qué él se sienta siempre al lado del papá?, ¿Por qué tengo que ordenar yo, si jugó ella también?, ¿Por qué no le puedo pegar si él me pegó primero?”, entregan al niño experiencias de vida que luego lo ayudarán a ser buen amigo, a tener una relación de pareja sana y a su vez, a formar una familia feliz.

Pero aprender a convivir no es fácil. Sobre todo porque generalmente se debe pasar primero por el conflicto.

Las peleas entre hermanos se producen desde temprana edad. Hay que tener presente que en los niveles de agresividad influye un factor genético. Cada niño es una persona particular y diferente de los otros, y nace con determinado temperamento. En el ser humano la agresividad, además, es un motor que toma diferentes vías. En gran medida, depende de los padres canalizarlo hacia los juegos o el estudio.

EL OTRO ES UN RIVAL

Existen dos motivos que llevan las peleas al interior de la familia.

- El deseo de ser querido.

En este contexto, el hermano siempre será visto como un opositor, alguien que provoca un sentimiento de ambivalencia que oscila entre el amor y el odio. Esto se explica porque por su cabeza circulan muchas fantasías respecto al amor de sus padres; generalmente imagina que sus papás quieren más al otro. Por eso cada niño debe sentir que tiene un hueco seguro en la familia y los padres deben evitar las comparaciones, y la tendencia a tratarlos a todos como si fuesen iguales: eso intensifica las rabias. Por el contrario, hay que reconocerles personalmente a cada uno sus talentos, celebrar en forma individual sus gracias y darse tiempo para conversar a solas con ellos por separado. ¡Aunque sean diez hijos!

- La edad de los niños.

Una de las etapas de mayores agresiones es entre los 7 y 12 años, indican los psicólogos, precisamente porque es el período donde nacen los juegos en equipo y buscan socios. Los juegos del elástico, los shows, el fútbol, son ocasión de entretención y también de peleas. Por esto mismo, las peleas son más frecuentes entre hermanos de edades similares.

Si analizamos algunas de las características de la etapa 7 a 12 años podremos explicarnos mejor las razones de estas peleas.

- Son muy subjetivos.

A esta edad el niño ve las cosas desde su punto de vista. Es incapaz de analizar en abstracto y menos de colocarse en el lugar del otro.

- Compiten por inseguridad.

Como una forma de adquirir seguridad, el niño busca demostrarse a sí y a los demás su capacidad. Aparece la competencia con sus pares y las consiguientes actitudes: molestar, hacer rabiar, elegir él lo que quiere y no ceder.

- No son autocríticos.

En estos años los niños tienen además una autocrítica muy baja y su percepción es muy subjetiva. Defienden a ultranza su punto de vista y siempre creen que tienen la razón. Por ello sienten muchas veces que los padres son injustos y que prefieren al hermano.

- Reconocen al competidor.

Los hijos en esta etapa además de sentirse capaces, quieren ser autónomos y hacer las cosas a su manera. Por eso no compiten con los adultos ni con los hermanos mucho más chicos, sino con el hermano que le pone la barrera que es el más cercano a él en edad-

- Hacen rabiar.

Esta actitud es clásica. El que gana lo demuestra, ostenta el triunfo. Al mostrar públicamente la debilidad del hermano, se siente superior. El derrotado queda irritado, propenso al conflicto. Lo más seguro es que busque su venganza.

¿QUÉ DEBEN HACER LOS PADRES?

- Dar otras oportunidades al hijo.

El puede demostrar sus capacidades por otras vías. Por ejemplo, si un hijo se saca un 6 de promedio y el hermano un 4,5, no hacer comparaciones. Al que tiene notas inferiores estimularlo por sus logros y tareas bien hechas y no esperar a que se saque un seis para alabarlo.

- Evidenciar el amor.

En la familia debe predominar el cariño, el contacto entre padres e hijos. Que exista un sentimiento de amor evidente. Sólo así brotan confesiones verdaderas.

- Enseñar a expresar las emociones.

Es muy importante que los padres incentiven el uso del lenguaje en los hijos para que se puedan verbalizar las emociones. Así se ayuda a no acumular rencores. Se van moldeando las peleas y se puede reflexionar respecto de lo que sucedió y por qué sucedió. El ideal es que después de producido un “round” los adultos llamen a los involucrados y que cada uno dé su versión. Es importante escuchar y atender antes que Impartir un castigo indiscriminado.

- Ser un espejo.

Los adultos pueden ayudar a que sus hijos se conozcan a sí mismos, comprendan mejor sus puntos débiles y aprendan a manejarlos. El diálogo, eso sí, debe ser concreto, aterrizado. Es muy positivo contarles las peleas y problemas que ese papá o mamá tuvieron cuando chicos.

- Las peleas se pueden cortar.

Por normales que parezcan no se deben convertir en hábito. Y aquí lo clave es ser justos. No siempre es fácil saber quién comenzó y como la agresión es una espiral, todos los que pelean salen perjudicados. Por ejemplo, si se pelea por ver un programa, se acaba la televisión. Por el hecho de pelear, ambos pierden el objeto.

HAY UN LÍMITE

Los especialistas aseguran que las peleas son el termómetro de la paciencia de la madre o del adulto que esté a cargo de esos niños. A menor paciencia, más peleas y viceversa. Es como un círculo vicioso. Las mamás con un umbral de tolerancia muy baja a las peleas se ponen cada vez más autoritarias, más sancionadoras y sus hijos pelearán más. Y eso por una razón muy simple, pero difícil de aceptar: las peleas no se pueden extinguir sólo con una prohibición. Sí moderar y encauzar.

Una salida adecuada es estimular otra actividad, organizar algún juego. A esta edad los niños piden ideas para jugar, luego se desenvuelven solos, pero si no hay un adulto a cargo, que de vez en cuando guíe el juego, lo más seguro es que el asunto termine mal.

También es importante que los papás aprendan a tolerar las diferencias. Cada hijo es único y lo lógico es que sus gustos y pareceres sean distintos. En esa convivencia habrán transacciones, discusiones y roces que deben ser aceptados. Querer encuadrarlos a todos dentro de un mismo molde provocaría frustraciones y… más peleas.

Sin embargo, todo tiene un límite. Si el nivel de peleas existente en la casa produce deterioro en las relaciones, esos padres deben intervenir más que rápido y pedir ayuda especializada en caso necesario.

Una pelea es más o menos grave dependiendo de:

– las cosas que se dicen

– la cantidad de tiempo que quedan molestos

– los golpes que se dan

– y la frecuencia de las peleas.

LO IMPORTANTE ES PREVENIR

– Dar buen ejemplo: El principal método de aprendizaje de los niños es la observación. Un matrimonio que pelea fuertemente entre ellos y/o responde agresivamente a los hijos, no puede esperar que reine la paz entre sus niños. Hay que tener presente que la violencia de parte de los padres traumatiza a los niños y los hace más agresivos. Por ejemplo, el sacudirlos o pegarles violentamente.

– Hay que controlar que la observación de modelos extra-familiares, sean reales o simbólicos. Pensar en juegos de video, películas, casas de familiares o amigos que no sean adecuados en este sentido.

– Brindarle al niño la oportunidad de tener relaciones sociales pacíficas. Llevarlo a la plaza, invitarle amigos a la casa y que jueguen con su hermano. Tener amigos en común entre hermanos. Tener amigos en común entre los hermanos une mucho y los entrena para que entre ellos sepan jugar.

– Cuando sus hijos jueguen entre ellos en forma armónica, felicítelos. Un papá puede premiar a sus niños: “Me gusta como han jugado, ¿vamos a tomarnos un helado?”. Hay que recordar que si se refuerza lo positivo la conducta adecuada se hará más frecuente y disminuirá la contraria.

UNA ACTITUD ACERTADA

1. Aceptar que las peleas existen y que los padres no las lograrán extinguir directamente, menos aún con gritos y castigos.

2. Confiar en que es posible encauzar estas peleas y hacerlo pronto, pues lo peor sería que los hermanos se acostumbren a esta forma violenta de dirimir sus diferencias.

3.Entender que aunque pelear con los hermanos es normal, eso no significa que esta situación deba ser admitida por los padres.

En otras palabras, calma, sagacidad y claridad cuando empiezan los gritos y puñetes.

NO OLVIDAR

– A menor paciencia de los padres, más peleas y viceversa. Hay que aprender a escuchar.

– Un niño molesto es como una bomba de tiempo, en cualquier momento va a estallar.

– Después de ver televisión un buen rato, siempre habrá peleas. La TV adormece y llena los sentidos. Cuando se apaga, se cae bruscamente en la realidad y se descargan las energías que se acumularon estando sentado.

– Es bueno traducir en palabras las rabias. Así se racionaliza y se acaban los rencores.

– Es un grave error castigar a los peleadores, mandándolos a estudiar.

Ellos pensarán: estudio = castigo.

San Josemaría

JOSEMARIA

Hoy es un día de fiesta; se conmemora el die natalis o sea el día de su nacimiento a la vida eterna de Josemaría Escriba de Balaguer, fundador del Opus Dei. Un día como hoy, hace 40 años, se fue al cielo tras una larga vida llena de muchos frutos para la Iglesia y para la humanidad entera. Fue un gran defensor de la familia y de la vida desde la concepción. Sus homilías siempre cargadas de una sencilla, pero clara pedagogía, nos han de animar a trabajar en la promoción de los valores por la familia que es y lo será siempre, fundamento de la sociedad en que vivimos.

Chris Pratt dice que el nacimiento prematuro de su hijo tuvo un impacto decisivo en su fe

Chris Pratt, estrella de Jurassic World, el éxito de taquilla de este verano, es un cristiano que no ha dejado atrás su fe como estrella de Hollywood. El actor regularmente coloca frases de la Escritura y peticiones de oración en su cuenta de Twitter y su muro de Facebook page, y Christianity Today cuenta que Pratt recientemente habló sobre el papel de la oración en su vida cuando su hijo, Jack, nació prematuramente hace dos años:

“Estuvimos asustados durante mucho tiempo. Rezamos muchísimo”, explica Pratt. “Esto me devolvió mi fe en Dios, no porque necesitara devolvérmela, sino que la redefinió. El bebé era muy bello para nosotros, y vuelvo a mirar sus fotos y daría impresión a quienes entraran a verlo, pero para nosotros era bello y perfecto”.

En la reciente March of Dimes Celebration of Babies (ONG norteamericana que trabaja por la valorización del embarazo, y que celebra los nacimientos de hijos de estrellas y celebridades), Pratt contó que su mujer, la actriz Anna Faris, dio a luz con nueve semanas de antelación. Con sólo 1,45 kg, Jack estuvo en la UCI neonatal cerca de un mes, y los doctores les dijeron que su hijo tendría necesidades especiales y necesitaría cirugía:

“Hice promesas en ese momento sobre qué clase de padre quería ser y sólo recé para que él viviera lo suficiente para que yo pudiera cumplirlas”, contó a Variety.

“He hecho muchas cosas fantásticas como actor — he saltado de helicópteros y he hecho algunas acrobacias atrevidas, y he jugado a béisbol en un estadio profesional, pero ninguna significa nada comparada con ser el padre de alguien”.

Pratt expresó su gratitud, pues su hijo se ha convertido en un niño lleno de energía y salud:

“Nuestro Jack pasó de ser una pequeña criatura indefensa a un muchacho inteligente, feliz, fuerte, divertido, hermoso, al que le encantan los camiones Monster y ‘Daniel Tiger’, y, aunque no lo crean, le gustan las verduras”, compartió Pratt. “Los tomates cherry y el brócoli son sus comidas favoritas”.

Pratt, quien es conocido por ser una persona con los pies en la tierra y por su humildad, también ha dicho que él no da su estrellato actual por sentado, ni quiere necesariamente centrarse en él para siempre:

“Tengo mis ojos en el premio. El cuadro grande es mi esposa y mi hijo y yo viviendo en algún lugar que no sea Los Ángeles, poder ser un líder de los Boy Scouts, beber cerveza el sábado, ir a la iglesia el domingo, pasarlo bien. Me gustaría enseñarle a jugar al fútbol. Ese es el objetivo, y necesito hacer tantas grandes películas como pueda mientras todavía hay tiempo. Porque nunca se sabe lo que se viene “, dijo

Los encargos

Para que las cosas funcionen en casa; todos tenemos “encargos” desde los más pequeños hasta los abuelos. De esta forma las cosas siempre estarán en su lugar, de esta forma, sobre todo los más pequeños, aprenderán que tenemos derechos, pero también obligaciones. Para los más pequeños; cosas sencillas, fáciles de recordar y que estén a la vista. Que resulte sencillo verificar si cada quien está haciendo lo suyo. ¿A quién le toca poner la mesa? ¿Quién se hará cargo del agua fresca? ¿A quién le toca barrer la terraza? Pequeños encargos que harán más fácil mantener la casa limpia, ordenada; donde se respire un buen ambiente; todos habrán puesto su granito de arena para que esto suceda. Primero: Quizás convenga empezar con hacer una lista de tareas; empezando con las más sencillas a las más elaboradas o que requieran mayor esfuerzo. Segundo: asignar una o más tareas, empezando por los más pequeños. Que a todos les quede claro cuáles serán sus encargos. Tercero: No ofrecer recompensas; pero si reconocimiento cuando los encargos se hayan hecho. Ante encargos no hechos; una llamada de atención. Al principio costará trabajo pero vale la pena; los frutos se verán muy pronto y a la larga a todos les servirá para vivir en armonía, primero en casa y después en la comunidad.


 

 

Nacemos para no morir nunca

LIBRO2

Sinopsis
“La vida es un regalo maravilloso”, decía Chiara, una joven italiana que murió a los 28 años a causa de un cáncer. Le dieron la noticia cuando llevaba cinco meses embarazada de su tercer hijo, y decidió no recibir ningún tratamiento que pudiera perjudicarle.

¿Quién es Chiara Corbella? ¿Por qué su historia ha despertado tanto interés y ha conmovido a tantas y tantas personas no solo en Italia, sino en todo el mundo? ¿Cómo puede la muerte de una mujer tan joven ser testimonio de que la vida es un don maravilloso?

Este libro nos narra su historia, y la de su marido Enrico y sus hijos, a través de aquellos que fueron testigos de su experiencia y la conocieron bien; una existencia que no se rindió ante la muerte y se convirtió en un signo de esperanza para todos nosotros.
Disponible en iTunes

Violencia escolar, ¿un reflejo de la sociedad?

Por: Ma. del Rosario G. Prieto Eibl 
Los casos de violencia en las escuelas se vuelven cada vez más frecuentes. Estamos ante una tragedia social que es preciso detener. Los casos de violencia escolar se vuelven cada vez más frecuentes, jóvenes que disparan contra sus compañeros para después suicidarse, son sin duda un fenómeno social terrible que debe hacernos reflexionar para detener esta desastrosa realidad.

Esta es la historia

Uno de los casos de violencia escolar es el ocurrido en el liceo Gutemberg, en Erfurt (Alemania) en el que un joven de 19 años que había sido expulsado de secundaria abrió fuego contra la comunidad estudiantil y asesinó a 14 maestros, a dos estudiantes y a un policía; luego… se suicidó. ¿Puedes imaginar éstas escenas? ¿Puedes creer que esto haya pasado? Tan solo un joven… tan solo 19 años…

“Un acto semejante no le corresponde” exclamó una ex alumna de la escuela que conocía al agresor. “No entiendo. En clase no prestaba atención, a menudo molestaba y tenía relaciones difíciles con los profesores, pero era alegre, muy inteligente y sus amigos lo apreciaban”.

 El más profundo pésame

No solo a los familiares de los que han fallecido, sino al mundo entero por tan terribles escenas de dolor, el sufrimiento se ha encarnado después de vivir tal pesadilla.

Los hechos ahí están, ojalá que hubiera sido un filme, pero no, y en la vida real estas cosas no pueden simplemente suceder. No bastan los hechos, es preciso obtener alguna explicación, ¿Qué fue lo que motivó a este chico a actuar de tal manera?, ¿Qué le hizo olvidar su condición humana para proceder de semejante forma?,¿Qué tipo de pensamientos y sentimientos cruzaban por la mente y el corazón de este joven?

Es terrible, lo sabemos, pero… no es un acto aislado, alrededor del mundo hay muchos casos como este. Será importante pensar ¿Dónde está la sociedad? ¿Qué hace ésta para favorecer estos actos en los jóvenes, la esperanza del mundo? ¿Qué hacen los medios de comunicación? ¿Qué dicen los maestros? ¿Dónde están sus padres? ¿Dónde estamos nosotros?… para responder a tal acto, debido a que el chico no lo puede hacer.

Una sociedad se conoce por sus manifestaciones, por los fenómenos que en ella suceden. Lamentablemente, no podemos afirmar que la sociedad de este siglo se caracterice por la fraternidad, por el perdón, por la misericordia, por la solidaridad, por la paz y estos casos de violencia en las escuelas no son más que un reflejo de lo que los jóvenes desde niños aprenden, de modo especial, en la primera sociedad en la cual son recibidos: la familia.

Los valores que se viven en la familia enmarcan la personalidad de un niño desde antes que pueda hablar, cada niño es como una esponja que absorbe todo lo que hay a su alrededor, casi sin darse cuenta los padres transmiten todo lo que son, sus gustos, sus motivaciones, sus ideales, su carácter, sus valores; y cuando lo que viven los niños son pleitos, gritos, golpes, traiciones, egoísmo, envidias, rencores… ellos aprenden, simplemente aprenden.

Por otra parte, la sociedad como hemos referido en párrafos anteriores, no es un ejemplo de bondad, de justicia, de caridad; por doquier encontramos agresión, dolor, venganza, intereses egoístas, guerras… y mientras tanto, los niños aprenden, simplemente aprenden.

Los medios de comunicación podrían hacer maravillas enseñando los valores universales que llevan a una convivencia sana, al respeto de la persona humana; sin embargo lo que encontramos no es eso, hasta en las caricaturas lo que vemos son pleitos, venganzas, muertes, coraje, egoísmo… y los niños, siguen aprendiendo.

En el liceo de Gutemberg algunos afirmaban “Se volvió loco”… pero esa no es una explicación suficiente. O acaso ¿Es eso lo que puede dejar tranquilo nuestro corazón después de tanto dolor? No lo creo. La sociedad, los medios de comunicación, la familia juegan un papel primordial. Habría que adentrar en la historia de este chico y de muchos que como él, cometen tales horrores y causan tan grande dolor.

“La infancia hace destino” afirman los médicos psicoanalistas. Nuestros primeros años nos dejan una marca de fuego que no desaparece nunca. Lo que entonces experimentamos tiende a repetirse a lo largo de la vida; lo bueno y lo malo –el egoísmo, la religiosidad, la envidia, el ánimo cariñoso, los fracasos, la impureza, la alegría- sellan la personalidad. La niñez requiere cuidado sumo, pues lo que entonces pueda ocurrir tiene gran trascendencia. En el libro “Que mis palabras te acompañen”, Emma Godoy afirma, citando a San Ignacio “Amad a los niños como ángeles y cuidadlos como a demonios” . Los padres de familia no han de cerrar los ojos y deben vigilarlos y encauzarlos por el camino del bien, siendo ellos los primeros promotores de este a través de su ejemplo y exigiendo a la sociedad y a los medios de comunicación un ambiente sano y justo que enseñe a los niños y jóvenes a ser verdaderos portadores de paz.

Ahora bien, hemos hablado ya del punto de vista social, familiar, humano; sin embargo, esto no lo es todo, el sufrimiento que se ha vivido ha de llevarnos a reflexionar más a fondo para comprender estos trágicos episodios y su sentido de modo que tomen una dimensión distinta y profundamente sanadora, convirtiéndose en una oportunidad de crecimiento espiritual inigualable.

Todo sufrimiento tiene sentido

No podemos cegarnos ante estos hechos tan espeluznantes, es preciso encontrar el amor en medio de tanto dolor, el amor que se hace presente cuando entra en escena el perdón, el sentido cristiano del sufrimiento.

“El sufrimiento es la obra trágica del hombre”, según menciona Michel Quoist, en su libro titulado “Triunfo”. El sufrimiento ha sido protagonista en esta historia de homicidio brutal, pero no debe cegarnos; si quieres que tu sufrimiento y el sufrimiento del mundo queden “compensados” y sirvan de algo, has de mirar y encontrar la única respuesta: el Amor, así con mayúsculas, no hay más, solo el Amor convierte, transforma, para que un sufrimiento no sea inútil, para que incluso después del dolor puedas perdonar y Amar, ofrecer y salvar.

La palabra clave: perdonar, no guardar rencor, que éste es agresión. Perdonar es olvidar, hasta Víctor Hugo reconocía: “la venganza sólo se alberga en las almas plebeyas”. Nunca en las nobles y hoy más que nunca es preciso mostrar que hay almas nobles capaces de devolver al mundo bien por mal; con tantos ejemplos de dolor, de mal, como los homicidios, los suicidios, las violaciones, la violencia, etc. es preciso ser diferentes, ser modelos de Amor para los niños y jóvenes para que lejos de ser incivilizados y poco humanos, aprendan y realicen lo que llamamos “La Civilización del Amor”.