Niños

Hijos menores: El Benjamín
Margarita María Ochagavía

La fama de los benjamines de la familia da que pensar: súper estimulados por sus hermanos, muy queridos por todos, simpatiquísimos, seguros de sí mismos, en ocasiones criados en un mundo de grandes.

“En general son niños seguros de sí mismos, Suelen ser educados por papás más relajados, que han aprendido a discriminar lo que vale la pena y que no les exigen tanto como a los hijos mayores. Eso sí, hay que reconocer que a veces se relajan demasiado con la disciplina.

El rol de los hermanos:

“Los menores suelen ser niños muy queridos y sus hermanos los estimulan todo el día, les hablan, les ayudan a caminar… En el colegio los mayores los van a ver un ratito a la sala o estando en la fila los saludan junto a sus amigos; todo eso es fantástico para ellos”.

Fernando Espina, cirujano pediatra, es el menor de cuatro hermanos. Y aunque no existe gran diferencia de edad con el que le antecede, él siente que ocupó el lugar del “benjamín” en la familia. Esto, reconoce, “era muy cómodo porque se me perdonaban cosas que a los mayores se les exigían; pero a la vez, me costaba más hacer valer las propias ideas porque siempre me consideraban el más chico”.

También tuvo privilegios, pero esas preferencias tenían su costo. “Cuando jugábamos a los vaqueros, yo era el que tenía que morir primero. Nunca pude ser el jovencito bueno y siempre me tocaba ser el indio, el mozo, o el perro, porque el papel de bueno de la película estaba reservado para los más grandes”.

Tomar nota

Si bien no hay una situación única, ni cánones establecidos, el psicólogo Francisco Parra aclara que no todo es ventaja:

Si se trata de una diferencia de años importante con sus hermanos (cuatro años o más) puede costarle más marcar su identidad: cuando los hermanos son seguidos, se miran entre ellos y se van diferenciando. En cambio, cuando la distancia es mayor hay menos instancias para defender lo que realmente les gusta, mostrar rasgos personales como si son o no tolerantes…

En cuanto a los papás, hay veces en que este hijo recibe un trato de exclusividad, tipo hijo único, y el error está en no discriminar que hay espacios íntimos de los adultos y momentos reservados para los hermanos grandes.

Dicho más directamente: pueden ser “desubicados”. Un ejemplo esclarecedor: un grupo de adultos está conversando, el chico interrumpe y sin más, empieza a contar de su bicicleta, acostumbrado a tener todos los ojos encima.

En el hijo menor de padres muy mayores puede surgir la fantasía de no crecer, y transformarse así en un eterno niño grande. Incluso hay papás que lo incentivan con frases como “quédese niño, no crezca”.

La independencia y autonomía también son aspectos que pudieran tambalear. Padres excesivamente presentes, crían hijos pusilánimes y cómodos.

El tema de las normas es todo un desafío para los padres de estos niños. Les cuesta darles un “no” y les aplauden cuanto realizan. Esto, puede volverlos muy queridos y seguros de sí mismos, pero también puede revertir en personas narcisistas, que no tolerarán jamás una crítica.

Las ventajas

En general suele darse el que pertenezca a familias con bastantes hermanos, lo que es muy apreciado en psicología, porque estimula la generosidad, la paciencia, el respeto.

Son niños que reciben gran afecto, lo que les da una positiva seguridad en sí mismos. Como sus hermanos son más grandes, ellos no sufren celos. Los hijos mayores tampoco rivalizan con él, porque ya han crecido.

La doble paternidad de padres y hermanos los llena de cariño. Incluso hay situaciones en que se aprecia una cierta competencia de padres/ hermanos por querer a este personaje.

En cuanto a la relación con los padres, estos hijos gozan de una verdadera panacea: padres experimentados, y sin ansiedades. Además, suelen estar más asentados en términos económicos y laborales, lo que les da calma e incluso mayor y mejor tiempo para compartir con ellos.

El benjamín de la familia crece en un ambiente multifacético, en un mundo donde muchas preguntas ya han sido respondidas. Esto le permite participar en pensamientos más completos y complejos. Su nivel de convivencia es más abundante: en su casa entran y salen los amigos de sus hermanos y así, suelen crecer en un mundo mucho más abierto.

Si el “Benjamín” es aprensivo con su salud

– Escuchar al niño que se queja, pero teniendo en cuenta que a esta edad es muy manipulador. Preguntarle dónde le duele y desde cuándo.

– Verifique si los dolores desaparecen el fin de semana.

– Si el dolor aparece antes de ir al colegio, dele la sensación de que se preocupó por él para que se vaya tranquilo. Si, por ejemplo, alega que tiene dolor de estómago, prométale que cuando vuelva de la casa va a tomar té en vez de leche y podrá comer dulces.

– Muchas veces el niño requiere atención, pero hay que dársela sin crear un hipocondriaco.

– Tampoco le exija al niño que nunca se queje, pues no falta el estoico que no dice nada hasta que está realmente grave.

– Si se da cuenta de que el malestar no tiene una causa orgánica, averigüe si hay algo en el entorno del niño que le produce tensión.

– Esté atenta a síntomas importantes como: palidez, vómitos, disminución del apetito, desánimo, falta de ganas de jugar… Será su pediatra quién deba discriminar si el “achaque” tiene o no raíz orgánica


 

Cómo motivar a los niños en el esfuerzo
Patricia Palacios

Hace solo lo que le apetece, se queja cuando algo le cuesta, no consigue estar sentado más de 10 minutos en su mesa haciendo los deberes* ¡qué poco se esfuerza! No desesperemos. Hay que ponerle metas, hacerle comprender el placer que proporciona terminar la tarea bien hecha y sobre todo, predicar nosotros con el ejemplo.

En la medida en que nuestro hijo observe que nosotros también nos esforzamos en el trabajo y en otras ocupaciones y actos de la vida diaria, ellos también se esforzarán. Al menos, estarán en buen camino.

Los padres son el espejo donde se miran los hijos

El 90% de los niños en edades comprendidas entre 6 a 12 años ven a sus padres como un ejemplo a seguir a la hora de esforzarse, según concluye un estudio sobre “el Valor del Esfuerzo” realizado por la organización internacional Aldeas Infantiles SOS. Los padres, además de ser un referente a la hora del esfuerzo, son los que más  felicitan a sus hijos por sus logros, y son también los que más les animan a no ser perezosos. También los profesores cumplen con este papel.

El mejor momento para educar a los niños

Entre los 7 y los 12 años se encuentra la etapa ideal para educar en el trabajo y en el esfuerzo. A esta edad, transcurre el Período Sensitivo de estos valores, y es el momento para que los hijos se esfuercen para que adquieran los hábitos con mayor arraigo y naturalidad, según afirman José Antonio Alcázar y Fernando Corominas en su libro “Virtudes Humanas”.

Pero para que el trabajo y otras actividades de la vida sirvan como medios de educación, tenemos que dar prioridad a la persona, a nuestro hijo, no al resultado final.  Importa más su trabajo y esfuerzo, en lugar del nivel objetivo alcanzado, aunque una cosa llevará a la otra.

Por lo tanto, es preciso ofrecerles las razones de su trabajo, despertando en ellos la satisfacción de la obra bien hecha. Además, hay que trabajar bien, lo que conlleva el esfuerzo y el ejercicio de la fortaleza. Solo lo bien hecho, educa. Si no hay esfuerzo, no es posible adquirir virtudes.

La fuerza de voluntad da felicidad

Una voluntad fuerte es un elemento imprescindible de felicidad y muchos jóvenes carecen de esa fuerza de voluntad porque han sido educados en una atmósfera de permisivismo, fruto de un mal sentido de la libertad. Por otro lado, tampoco una educación basada en la pura obligación y el deber, favorece una personalidad equilibrada. Debemos hacer descubrir a nuestro hijo que cuando nos esforzamos en hacer una cosa bien, en obedecer, en terminar la tarea, nos encontramos bien por dentro y el resultado es mejor.

Otras veces, los padres con un cariño mal entendido, pretenden evitar a sus hijos las dificultades de la vida. Los protegen y sustituyen, llevándoles sin darse cuenta hacia una vida cómoda sin exigencias, donde por poco o nada de esfuerzo consiguen todo lo que quieren. Más que proteger a los niños para que no sufran, se trata de acompañarles para que puedan superar el sufrimiento, ayudándoles a no tener miedo a los riesgos y fracasos.

En el día a día de la convivencia familiar y mediante pequeños esfuerzos adecuados a su edad y personalidad, podemos hacer de ellos personas acostumbradas a enfrentarse y superar las dificultades que exijan empeño y esfuerzo, además de reconocerles y valorar positivamente cuando se han vencido en algo que les costaba esfuerzo.

Cómo animar a esforzarse a tu hijo

La mejor herencia para ellos consiste en dotarles de capacidad para valerse por sí mismos, que sean capaces de ser útiles a la sociedad, entre sus compañeros, dando alegrías a sus padres.

Por lo tanto, no hay que tratarles siempre como a niños. Cada edad y personalidad debe ir acompañada de una responsabilidad, y en esa tarea se debe esforzar. Por otro lado, es de vital importancia que en casa haya orden y exigencia. “Hijo, si has empezado a ordenar tu cajón, lo terminas”; “No puedes jugar al parchis hasta que no hayas terminado los deberes”; “Debes esforzarte todos los días en dejar los zapatos ordenados y en su sitio”; “Esfuérzate en no quejarte a la primera, aguántate un poco”.

Además, no debemos permitir que se acostumbren a hacer en cada momento lo que les apetece y no lo que deben (muchas veces siguiendo nuestro propio ejemplo). A veces, convendrá renunciar a cosas buenas para robustecer nuestra voluntad, e ir alcanzando la madurez, por ejemplo, dejar el último bombón al amigo, terminarse el plato de verduras… Otras veces, interesará crear las ocasiones, como por ejemplo una excursión en la que se ande mucho.

Hay que trabajar bien, lo que conlleva el esfuerzo y el ejercicio de la fortaleza. Solo lo bien hecho, educa. Si no hay esfuerzo, no es posible adquirir virtudes.

Conductas características de un vago

Maite Mijancos, autora del libro Inteligencia emocional y felicidad, actualmente directora de Escuela de Familia del grupo Identitas, asesora familiar y profesora, nos preavisa de cuáles son las conductas que tiene un niño vago:

  1. Sólo realiza actividades que no exijan esfuerzo.
  2. No se exige perfección en lo que hace: apuntes, encargos, deberes…
  3. No lucha cada día contra los defectos que tiene y que conoce perfectamente.
  4. Se deja vencer por el desánimo.
  5. No entiende el valor positivo del sacrificio, cuando, por ejemplo, tiene que quedarse a atender a un hermano.
  6. No cuida los pequeños detalles.
  7. No piensa las cosas antes de hacerlas.
  8. En ocasiones, no tiene nada que hacer.
  9. No cumple un horario.
  10. No cumple los compromisos.
  11. Revela los secretos que le confían.
  12. Empieza una actividad, aunque sospecha que no la va a terminar.
  13. No asume responsabilidades.

Tiene falta de esfuerzos si…

Podemos decir que a nuestro hijo le flaquea la voluntad o el esfuerzo cuando no se enfrenta a los pequeños detalles de la vida, cuando ha perdido voluntad para la lucha, cuando no tiene capacidad de sacrificio, cuando no tiene afán de superación y ha caído en una especie de mediocridad, desorden y dejadez.
Patricia Palacios


 

La sonrisa de Janssen

Jóvenes del Centro Universitario Collalto, de Roma, narran la poderosa experiencia que vivieron al lado de un niño filipino enfermo de cáncer. Cuándo conocieron a Janssen y cuál es su historia?

Janssen tenía ocho años y tenía una forma grave de tumor en los huesos. En Filipinas no tenía la posibilidad de curarse, así que vino a Roma, gracias a una organización no lucrativa de asistencia social, para someterse a un tratamiento de quimioterapia. Al Centro Universitario Collalto llegó un mail de un sacerdote del Opus Dei preguntando si podíamos preparar a Janssen para la Primera Comunión. El niño era huérfano de padre, y su madre prácticamente lo había abandonado. A Roma lo acompañó su abuela, anciana y enferma, que siempre había vivido en un pueblo aislado en Filipinas y esta era la primera vez que se alejaba del pueblo y del marido.
Leer mas…


Cercana ya la Navidad de 1980…
Cercana ya la Navidad de 1980, el Papa Juan Pablo II estuvo con más de dos mil niños en una parroquia romana. Y comenzó la catequesis: ¿Cómo os preparáis para la Navidad? Con la oración, responden los chicos gritando. Bien, con la oración, les dice el Papa, pero también con la Confesión. Tenéis que confesaros para acudir después a la Comunión. ¿Lo haréis? Y los millares de chicos, más fuerte todavía, responden: ¡Lo haremos! Sí, debéis hacerlo, les dice Juan Pablo II. Y en voz más baja: El Papa también se confesará para recibir dignamente al Niño Dios.
Fernández de Carvajal


 

Botarle besos…

En un rincón, en el jardín de la casa, se puso una pequeña imagen de la Virgen. El jardín de atrás se convirtió, por muchos años, en el centro de reunión de la familia; ahí los pequeños aprendieron echarse machicuepas y pegarle a la pelota, ahí aprendieron a dar sus primeros pasos, ahí se colocaban todos, en las fechas memorables, para tomarse la foto. Un lugar que, de alguna manera, reunía a todos y del que todos guardan imborrables recuerdos.  —¿Qué crees mamá…mi niño aún no sabe hablar y ya bota besos…quien le enseñó?— La madre recordó a la imagen que está en un rincón del jardín donde los niños aprenden muchas cosas; entre otras, a botarle besos a la Virgen.


Menudo encargo…

El chico se preparó para hacer su Primera Comunión pero sus catequistas no lo dejaron porque no tenía muy claras las ideas sobre “Lo que iba a recibir”. La madre lo ha vuelto a inscribir al catecismo para ver si esta vez, si la puede hacer. El chico es de los primeros que se apunta a leer las peticiones en la Misa del domingo, no le da pena, lee de corrido con su voz, un tanto ronca, para ser un chico de menos de diez. Ahora la madre le pide al abuelo que “le aclaré”, a Quien va a recibir. No cabe duda, los niños aprenden muchas cosas de los padres y solo una que otra de los abuelos, que muchas veces les marcan para toda la vida. Ojalá el abuelo tenga el “tino y la Gracia” de aclarar lo que hará el día que haga su “Primera Comunión”.
LFGN


Enseñar a los niños a rezar…
Junto a una vida ejemplar, que es una continuada enseñanza, los padres han de enseñar a sus hijos modos prácticos de tratar a Dios, muy especialmente en los primeros años de la infancia, apenas comienzan a balbucear las primeras palabras: oraciones vocales sencillas que se transmiten de generación en generación, fórmulas breves, claramente comprensibles, capaces de poner en sus corazones los primeros gérmenes de lo que llegará a ser una sólida piedad: jaculatorias, palabras de cariño a Jesús, a María y a José, invocaciones al Ángel de la guarda… Poco a poco, con los años, aprenden a saludar con piedad las imágenes del Señor o de la Virgen, a bendecir y dar gracias por la comida, a rezar antes de irse a la cama. Los padres jamás deben olvidar que sus hijos son ante todo hijos de Dios, y que han de enseñarles a comportarse como tales.
Fernández de Carvajal


Para mi mejor amigo…
ONTARIO, 14 de julio.- Un niño canadiense de siete años de edad montó un puesto de limonada fuera de su casa en Maple Ridge, Vancouver, para recaudar fondos y pagar la cirugía de su amigo Brayden Grozdanich, quien padece parálisis cerebral.niños
Quinn Callander necesitaba recaudar 20 mil dólares para la operación de su mejor amigo, también de siete años, para que con ella dejara de sentir dolor en los músculos resultado de su parálisis.
Brayden preguntó a sus padres si podía poner el puesto y sus padres accedieron. Ese día decenas de vecinos y desconocidos, quienes se enteraron del caso, llegaron a la casa de los Grozdanich a comprar limonada a los niños.
En sólo días los chicos lograron recaudar más de 58 mil dólares. La madre reforzó la campaña en internet haciendo una cuenta en YouCaring.com, en donde junto a su hijo escribió el siguiente mensaje:
Hola, mi nombre es Quinn y este es mi amigo Brayden. Los dos tenemos 7 años. Vamos a la misma escuela y somos miembros de Beaver Scouts. Brayden tiene parálisis cerebral y le es difícil caminar bien porque sus músculos están rígidos. A veces no puede ir al ritmo de los otros Beavers y se cae con frecuencia. Hace fisioterapia todos los días para poder caminar. A veces le duele mucho. Las veces que fui a verlo trataba de tranquilizarlo para que no le doliera. Mi mamá me dijo que Brayden necesitaba una operación para aliviar su dolor. La cirugía no se realizará en Canadá por lo que viajarán en agosto. El costo del viaje y la cirugía es de 20 mil dólares. Por favor, ayúdenme a juntar el dinero. Es un buen chico. Gracias”.
Los chicos se conocieron en el kínder y desde entonces son los mejores amigos.

Ser pobres…
Un padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo.
En el automóvil, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo:
– ¿Qué te pareció la experiencia?..
– Buena – contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia.
– Y… ¿qué aprendiste? – insistió el padre…
El hijo contestó:
1.- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro.
2.- Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín… y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos.
3.- Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín…mientras que ellos se alumbran con las estrellas, la luna y velas sobre la mesa.
4.- Nuestro patio llega hasta la cerca.y el de ellos llega al horizonte.
5.- Que nosotros compramos nuestra comida;…ellos, siembran y cosechan la de ellos.
6.- Nosotros oímos CD’s… Ellos escuchan una perpetua sinfonía de golondrinas, pericos, ranas, sapos, chicharras y otros animalitos….todo esto a veces dominado por el sonoro canto de un vecino que trabaja su monte.
7.- Nosotros cocinamos en estufa eléctrica… Ellos, todo lo que comen tiene ese sabor del fogón de leña.
8.- Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas…. Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos.
9.- Nosotros vivimos conectados al teléfono móvil, al ordenador, al televisor… Ellos, en cambio, están “conectados” a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia.
El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo…y entonces el hijo terminó:
– Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!
Cada día estamos más pobres de espíritu y de apreciación por la naturaleza que son las grandes obras del universo. Nos preocupamos por TENER, TENER, TENER y nos olvidamos del SER, SER, SER….
Tomado de Facebook


Los Santos Reyes:
¿Qué les vas a pedir a los Santos Reyes? Preguntó el papá.
– Es un secreto- contestó el pequeño


Los niños en las familias disfuncionales
Los primeros afectados en la separación de los padres; son los hijos, particularmente más, si son pequeños. Se habla de un “primer año de duelo” después de la separación; la verdad es que duelo dura toda la vida. Quizás en ese primer año, la separación trae consigo lo más agrio y duro de la misma. En estas y las subsecuentes fechas el mundo parece venirse abajo para los hijos. Hay una enorme confusión en sus pequeñas mentes y peor aun cuando tienen que decidir con quien vivir «a esas edad es difícil hacerlo porque se les desgarra el corazón».
Vivir con la madre, que en muchas ocasiones tiene que trabajar, donde cuenta con poco tiempo para formarlos y muchas veces tiene que “apretar” más, debido al poco margen de maniobra que le queda; comprado con el tiempo que les toca vivir con el padre, que en muchas veces es en los fines de semana, donde se pueden levantar un poco más tarde y donde se afloja la disciplina; parece ser que la ventaja la llevan los padres que solo los atienden, quizás por solo algunas horas y estas se convierten en fiesta.
Qué pena cuando tienen que presentarlos ante el juez que escucha atento los testimonios infantiles.
Antes, mucho antes, de llegar a estos extremos; vale la pena pensar y pensarlo muy bien. Los hijos tienen el derecho de tener una familia “funcional” que les permita enfrentar la vida en mejores condiciones y cuando no sea posible, por las diversas razones que se puedan presentar; vale la pena hacer lo conducente por brindarles la oportunidad de recibir todo el cariño y la mejor formación posible.

8 JUN 2011
Antes, como lo de tener hijos era algo natural, había menos exigencias. Ahora, desde lo de la paternidad responsable, los hijos te pueden pedir cuentas sobre si has sido suficientemente responsable a la hora de tener determinado número de ellos.
La cuestión se formula en los siguientes términos: si usted tiene demasiados hijos, no les puede dar lo mismo que si sólo tiene uno, dos…, como mucho tres. Incluso hay sesudos sociólogos que cuantifican muy bien el problema, hasta con fórmulas algebraicas. Por ejemplo: si usted pertenece a la clase media, o es funcionario público, o ejerce una profesión liberal, o es dueño de un establecimiento comercial, y tiene dos hijos, podrá darles estudios superiores, subvencionarles cursos de inglés en el extranjero y pagarles la entrada de un piso de dos habitaciones, salón comedor y cocina. Es decir, les facilita el ser felices de mayores. Pero si tiene tres, ya no podrá pagarles la entrada del piso, y si tiene cuatro no digamos.

http://www.encuentra.com/articulos.php?id_sec=107&id_art=5184&id_ejemplar=0


15 may 2011
La niñita del parque
La niñita estaba sentada en el parque. Todo el mundo pasaba junto a ella y nadie se paraba a ver por que parecía tan triste. Vestida con un raído vestido rosa, con los pies descalzos y sucia, la niña simplemente estaba sentada mirando a la gente pasar. Nunca trataba de hablar, nunca decía una sola palabra. Mucha gente pasaba pero nadie se paraba…
http://www.encuentra.com/articulos.php?id_sec=107&id_art=5469&id_ejemplar=0


20 mar 2011
¿Lo podemos invitar…?

José Miguel tiene cinco años, tiene la piel muy clara y el pelo, tambien  muy chino, con ojos color aceituna. Agradable el muchacho.
Estando en Misa, el Domingo, su padre le dice -José Miguel ¿porque no le dices algo a Dios…? El todo lo oye…José Miguel lo miró a los ojos y con la candidez de un angelito, le pregunto -¿lo podemos invitar a comer…?
Me lo contó su propio padre

10 feb 2011
Con capaciades especiales…
En una cena de una escuela de niños  con capacidades especiales, el padre de un estudiante pronunció un discurso que nunca será olvidado por las personas que lo escucharon.
Después de felicitar y exaltar a la escuela y a todos los que trabajan en ella, este padre hizo una pregunta: Cuando no hay agentes externos que interfieran con la naturaleza, el orden natural de las cosas alcanza la perfección.
Pero mi hijo, Herbert, no puede aprender como otros niños lo hacen.
No puede entender las cosas como otros niños.  ¿Dónde está el orden natural de las cosas en mi hijo?
La audiencia quedó impactada por la pregunta.
El padre del niño Continuó diciendo: ‘Yo creo que  cuando un niño como Herbert, física y mentalmente discapacitado viene al mundo, una oportunidad de ver la naturaleza humana se presenta, y se manifiesta en la forma en la que otras personas  tratan a ese niño’.
Entonces contó que un día caminaba con su hijo Herbert cerca de un parque donde algunos niños jugaban baseball. Herbert le preguntó a su padre:
‘¿Crees que me dejen jugar?’
Su padre sabía que a la mayoría de los niños no les gustaría que alguien, como Herbert, jugara en su equipo, pero el padre también entendió que si le permitían  jugar, le darían un sentido de pertenencia muy necesario y la confianza de ser aceptado por otros  a pesar de sus habilidades especiales.
El padre de Herbert se acercó a uno de los niños que estaban jugando y le preguntó (sin esperar mucho) si  Herbert podría jugar.
El niño miró alrededor por alguien que lo aconsejara y le dijo: Estamos perdiendo por seis carreras y el juego está en   la octava entrada. Supongo que puede unirse a nuestro equipo y trataremos de ponerlo al bate en la novena entrada.
Herbert se desplazó con dificultad hasta la banca y con una amplia  sonrisa, se puso la camisa del equipo mientras su padre lo contemplaba con lágrimas en los ojos por la emoción.  Los otros niños vieron la felicidad del padre cuando su hijo era  aceptado.
Al final de la octava entrada, el equipo de Herbert logró anotar  algunas carreras pero aún estaban detrás en el marcador por tres.
Al inicio de la novena entrada, Herbert se puso un guante y jugó en el jardín derecho.
Aunque ninguna pelota llegó a Herbert, estaba  obviamente extasiado solo por estar en el juego y en el campo, sonriendo de oreja a oreja mientras su padre lo animaba desde las graderías.
Al final de la novena entrada, el equipo de Herbert anoto de nuevo. Ahora con dos ‘outs’ y las bases llenas la carrera para obtener el triunfo era una  posibilidad y Herbert era el siguiente en batear.
Con esta oportunidad, ¿dejarían a Herbert batear y renunciar a la posibilidad de ganar el juego? Sorprendentemente,  Herbert estaba al bate.
Todos sabían que un solo ‘hit’ era imposible porque Herbert no sabía ni como agarrar el bate correctamente, mucho menos pegarle a la bola.
Sin embargo, mientras Herbert se paraba sobre la base, el ‘pitcher’, reconoció que el otro equipo estaba dispuesto a perder para permitirle a Herbert un gran momento en su vida, se movió unos pasos al frente y tiro la bola muy suavemente para que Herbert pudiera al menos hacer contacto con ella.
El primer tiro llegó y Herbert abanicó torpemente y falló.
El ‘pitcher’ de nuevo se adelantó unos pasos para tirar la bola suavemente hacia el bateador.
Cuando el tiro se realizó Herbert abanicó y golpeó la bola suavemente justo enfrente del ‘pitcher’.
El juego podría haber terminado. El ‘pitcher’ podría  haber recogido la bola y haberla tirado a primera base.
Herbert hubiera quedado fuera y habría sido el final del juego. Pero, el ‘pitcher’ tiró la bola sobre la cabeza del niño en  primera base, fuera  del alcance del resto de sus compañeros de equipo.
Todos desde las graderías y los jugadores de ambos equipos empezaron a gritar ‘Herbert corre a primera   base, corre a primera’ nunca en su vida Herbert había corrido esa distancia, pero logro llegar a primera base. Corrió justo sobre la línea, con los ojos muy  abiertos y sobresaltado.
Todos gritaban, ‘¡Corre a segunda!’ recobrando el aliento, Herbert con dificultad corrió hacia la segunda base.
Para el momento en que Herbert llegó a segunda base el niño del jardín derecho tenía la bola…el niño más pequeño en el equipo y que sabía que tenía la  oportunidad de ser el héroe del día.
El podía haber tirado la bola a segunda base, pero entendió las intenciones del ‘pitcher’ y tiro la bola alto, sobre la cabeza del niño en tercera base.
Herbert corrió a tercera base mientras que los corredores delante de él hicieron un círculo alrededor de la base.
Cuando Herbert llegó a tercera, los niños de ambos equipos, y los espectadores, estaban de pie gritando ‘¡corre a  ‘home’! corre’.
Herbert corrió al ‘home’, se paró en la base y fue vitoreado como el héroe que bateó el ‘grand slam’ y ganó el juego para  su equipo. ‘Ese día’, dijo el padre con lágrimas bajando por su rostro,’ los niños de ambos equipos ayudaron dándole a este mundo un trozo de verdadero amor y humanismo’
 

Recibido de Ceci desde Los Cabos

3 feb 2011
Mi hijo llora por todo…
El llanto no sólo es una forma de expresión, puede ser un medio para obligar a los padres a ceder ante los caprichos.

En el momento del nacimiento de un hijo, lo primero que los padres desean oír es el llanto del bebé pues sin duda éste es un signo vital que representa con claridad la llegada al mundo de una nueva vida. Sin embargo, cuando esa poca armoniosa melodía se transforma en pan de cada día o incluso de cada hora, los padres desearían tapar sus oídos para siempre.

Es que el bebé, sin importarle hora o momento, se comunica a través del llanto, es su modo de expresión y es normal que lo haga ante situaciones bien concretas.
http://www.encuentra.com/articulos.php?id_sec=107&id_art=5201&id_ejemplar=0


17 ene 2011
El orden empieza por la cabeza
El orden es un hábito que sirve de base para muchos otros. Gracias a él, podemos organizar mejor el tiempo y las ideas, somos capaces de sacar mayor partido a lo que vemos y aprendemos…
Ciertamente, lo que enseñamos a un niño es más bien el orden material, pero eso es tan sólo un primer paso. Cuando crezca, le ayudará a mantener en orden su cabeza y a ser más eficaz en todo lo que se proponga. Saber organizarse es algo que se aprende de pequeño, empezando por organizar los juguetes en su caja.
http://www.encuentra.com/articulos.php?id_sec=107&id_art=5199&id_ejemplar=0


29 Dic 2010

 

Síntesis del Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica


28 dic 2010
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=tybcRgk-Be8&fs=1&hl=es_MX]


22 dic 2010
Marcelino quiere ver a su Madre.
Todavía a oscuras, dio los buenos días, y el Señor, desde su cruz, le contestó:
-«Buenos días, buen Marcelino».
Ya con la luz entrando por el estrecho ventano, Marcelino se aproximó a la mesa y dejó primero el vino, y después el pan.  El Señor, sin decir nada, ya había descendido de su cruz y estaba a su lado.  Marcelino estaba junto a Él viéndole cómo comía el pan y cómo, de vez en vez, se llevaba el vaso de latón a los labios.
Marcelino preguntó al Señor:
-«Tú tienes madre, ¿verdad?»
-«Sí», repuso Aquél.
-«¿Y dónde está?» «Con la tuya», dijo Jesús.
-«Y ¿cómo son las madres?», interrogó el niño. «Yo siempre he pensado en la mía, y lo que más me gustaría de todo sería verla, aunque fuera un momento». Entonces el Señor le explicó cómo eran las madres…
Aquella tarde, Jesús, como de costumbre, descendió de su cruz y comió y bebió su pan y su vino como siempre, y sólo al final, ante Marcelinoembebido en su figura, de la cual no quitaba ojo, pero sin atreverse ya a tocarla del respeto y amor que le paralizaban, llamó hacia Sí al niño, y tomándole con las manos por los delgados hombros le dijo:
-«Bien, Marcelino.  Has sido un buen muchacho y Yo estoy deseando darte como premio lo que tú más quieras». Marcelino le miraba y no sabía cómo responderle. Pero el Señor, que veía dentro de él lo mismo que ve dentro de nosotros, insistía dulcemente:
-«Dime: ¿quieres ser fraile como los que te han cuidado? ¿O que no se muera nunca tu cabra? ¿Quieres juguetes… quieres … ?»
A todo decía que no Marcelino, con los ojos cada vez más abiertos, sin ver ya al Señor de lo mucho que lo veía y de lo cerca que lo tenía.
-«¿Qué quieres, entonces?», le preguntaba el Señor. Y entonces Marcelino, como si estuviera ausente, pero fijando sus ojos en los del Señor, dijo:
-«Sólo quiero ver a mi madre y también a la tuya después».
El Señor lo atrajo entonces hacia Sí y lo sentó sobre sus rodillas, desnudas y duras.  Después le puso una mano suavemente sobre los ojos y le dijo suavemente:
-«Duerme, pues, Marcelino… »
José María Sánchez-Silva


18 dic 2010
Nace Jesús
Carta del Papa Juan Pablo II a los niños por Navidad
Dentro de pocos días celebraremos la Navidad, fiesta vivida intensamente por todos los niños en cada familia. Este año lo será aún más porque es el Año de la Familia. Antes de que éste termine, deseo dirigirme a vosotros, niños del mundo entero, para compartir juntos la alegría de esta entrañable conmemoración.
La Navidad es la fiesta de un Niño, de un recién nacido. ¡Por esto es vuestra fiesta! Vosostros la esperáis con impaciencia y la preparáis con alegría, contando los días y casi las horas que faltan para la Nochebuena de Belén.
http://www.aciprensa.com/navidad/cartaninos94.htm
13 de dic de 1994


10 dic 2010

Arco Iris
¿Cuántas veces nos hemos quedado maravillados ante la belleza del arco iris? Realmente resultan sorprendentes sus colores, brillos y trasparencia.Este asombroso fenómeno de la naturaleza es causado por gotas de agua que caen por el aire, formando un arco luminoso que muestra los colores del espectro dispuestos ordenadamente. Suele verse en el cielo en la dirección opuesta al sol, cerca de lluvia o de agua pulverizada en las cascadas.
http://www.masalto.com/tinmarin/template_ninosarticulo.phtml?consecutivo=1056&subsecc=1&cat=43&subcat=114&subj=408&pais=