Los encargos

Para que las cosas funcionen en casa; todos tenemos “encargos” desde los más pequeños hasta los abuelos. De esta forma las cosas siempre estarán en su lugar, de esta forma, sobre todo los más pequeños, aprenderán que tenemos derechos, pero también obligaciones. Para los más pequeños; cosas sencillas, fáciles de recordar y que estén a la vista. Que resulte sencillo verificar si cada quien está haciendo lo suyo. ¿A quién le toca poner la mesa? ¿Quién se hará cargo del agua fresca? ¿A quién le toca barrer la terraza? Pequeños encargos que harán más fácil mantener la casa limpia, ordenada; donde se respire un buen ambiente; todos habrán puesto su granito de arena para que esto suceda. Primero: Quizás convenga empezar con hacer una lista de tareas; empezando con las más sencillas a las más elaboradas o que requieran mayor esfuerzo. Segundo: asignar una o más tareas, empezando por los más pequeños. Que a todos les quede claro cuáles serán sus encargos. Tercero: No ofrecer recompensas; pero si reconocimiento cuando los encargos se hayan hecho. Ante encargos no hechos; una llamada de atención. Al principio costará trabajo pero vale la pena; los frutos se verán muy pronto y a la larga a todos les servirá para vivir en armonía, primero en casa y después en la comunidad.