Amor y relaciones conyugales | Encuentra.com

Un verdadero y profundo afecto entre los esposos, es la causa para generar la felicidad en ese ámbito de la vida que constituye el matrimonio.

Cuando nos disponemos a embocar el último y definitivo tramo de nuestro escrito, hemos de recordar que para que el ejercicio de la sexualidad dentro del matrimonio favorezca el amor conyugal resulta imprescindible que el trato corporal íntimo sea, a su vez, expresión de un amor hondo, personal y genuino. Por el contrario, la mera relación sexual, desligada de toda actitud profundamente amorosa, no sólo no incrementa el amor entre los interesados, sino que puede incluso llegar a hacer imposible el mismo ejercicio acabado del sexo. Según demuestra la moderna psiquiatría, la simple unión física, sin amor que la vivifique, desintegra a la pareja, provocando «una sensación cada vez mayor de separación, puesto que el acto sexual sin amor nunca elimina el abismo que existe entre dos seres humanos, excepto de forma momentánea» y más aparente que real. Más aún: la mera genitalidad, sin amor, acaba incluso por inutilizar y desactivar el propio mecanismo del sexo. ¿Cómo podría, entonces, servir de estímulo para el auténtico amor personal?

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