¿Cómo darle a los hijos una enseñanza auténtica de la fe católica en estas fechas?

 

ANGELITO
www.encuentra.com

¿Cómo hacer que se diviertan con un propósito verdaderamente católico y cristiano? ¿Qué podemos enseñarles a los niños sobre esta fiesta?

Ante la realidad que inunda nuestro medio y que es promovida sin medida por el consumismo nos preguntamos ¿qué hacer? ¿Taparnos los ojos para no ver la realidad? ¿Buscar buenas excusas para justificar su presencia y no darle mayor importancia a este “juego”? ¿Debemos prohibirles a nuestros hijos participar en el halloween mientras que sus vecinos y amigos se “divierten”? ¿Serían capaces los niños de entender todos los peligros que corren y por qué de nuestra negativa a participar en esto?

La respuesta no es sencilla, sin embargo creemos que sí hay algunas cosas que podemos hacer:

Lo primero es organizar una catequesis con los niños en los días anteriores al halloween, con el objeto de enseñarles el por qué de la festividad católica de Todos los Santos y los Fieles Difuntos, haciéndoles ver la importancia de celebrar nuestros Santos, como modelos de la fe, como verdaderos seguidores de Cristo.

En las catequesis y actividades previas a estas fechas, es buena idea que nuestros hijos inviten a sus amigos, para que se atenúe el impacto de rechazo social y sus compañeros entiendan por qué no participan de la misma forma que todo el mundo.

Debemos explicarles de manera sencilla y clara, pero firme, lo negativo que hay en el Halloween y la manera en que se festeja. Es necesario explicarles que Dios quiere que seamos buenos y que no nos identifiquemos ni con las brujas ni con los monstruos, pues nosotros somos hijos de Dios.

Proponemos a los padres de familia una opción para sus hijos, pues seguramente los niños querrán salir con sus amigos en la noche del Halloween: Los niños pueden disfrazarse de ángeles y preparar pequeñas bolsas con dulces, regalos o tarjetitas con mensajes y pasar de casa en casa, y en lugar de hacer el “obsequio o truco” o de pedir dulces, regalarlos a los hogares que visiten y que expliquen que entregan dulces porque la Iglesia Católica tendrá muy pronto una fiesta muy importante en la que se celebra a todos aquellos que fueron como nosotros deberíamos ser: los Santos.

Aunque este cambio no será sencillo para los niños, es necesario vivir congruentemente con nuestra fe, y no permitir que los más pequeños tomen como algo natural la connotación negativa del halloween. Con valor y sentido cristiano, los católicos podemos dar a estas fechas, el significado que tienen en el marco de nuestra fe.

Nunca dejes de trabajar en tu matrimonio

Emily Marcucci es de Massachusetts y graduada de Harvard. Está casada desde hace 15 años y tiene 8 hijos. En el artículo habla de sus desafíos y alegrías.

Cuéntanos un poco acerca de ti y de tu familia. ¿A qué se dedican tu esposo y tú?

Mi esposo Michael es abogado y yo permanezco en casa con nuestros ocho hijos: Madeline, de 14 años; John, 11; Theresa, 9; Josephine, 8; Anthony, 6; James y Thomas, que tienen 4, y Anne, de 11 meses.

Cuando Mike y tú estaban saliendo y conociéndose, ¿trataron el tema de iniciar una familia? ¿planeaban tener muchos hijos?

Mike y yo nos conocimos en la Universidad de Harvard y fuimos novios por seis meses antes de comprometernos. Mike me propuso matrimonio poco tiempo después de su graduación, y a mi aún me faltaba un año en la universidad. Tanto el corto periodo de noviazgo, como la edad que teníamos cuando nos comprometimos, nos pusieron en una categoría única en nuestra alma mater.

Durante nuestro noviazgo y compromiso hablamos sobre nuestro deseo mutuo de tener una familia numerosa. Yo crecí con diez hermanos y amaba el cariño y afecto que recibí de cada uno de ellos. Mike también creció en una familia unida: sus hermanas, sus padres y él son muy cercanos. Desde el día uno de nuestro matrimonio estábamos listos para recibir los niños que Dios nos enviara. Pero no es que nosotros hayamos planeado tener este número de hijos, sino que tenerlos era parte del plan de Dios, y nosotros estábamos abiertos.

Fue muy bueno hablar sobre familia y sobre nuestra confianza en Dios antes de comenzar nuestro matrimonio: comenzamos nuestra vida de casados en la misma página. En nuestro caso, Dios no esperó mucho para bendecirnos con niños. Madeline nació antes de nuestro primer aniversario de matrimonio, y quedé embarazada con nuestro segundo bebé cuando Madeline tenía 9 meses. ¡Estábamos muy emocionados! Madeline nos trajo mucha alegría, así que no podíamos esperar para conocer a nuestro segundo hijo. Sin embargo, en la semana 32, Phillip nació muerto. Estábamos devastados pero al final nuestro matrimonio se fortaleció. Y esa pena también nos abrió los ojos. Queríamos una familia grande, pero con esa pérdida nos dimos cuenta que cada hijo es un regalo especial de Dios y que nadie tiene garantizado el número de niños que quiere o que planea tener. Son milagros dados por Dios en Su tiempo. Después de perder a Philip, Mike y yo aún deseábamos una familia numerosa, pero empezamos a pensar sólo sobre cada niño conforme viniera, a agradecer los milagros que cada niño era y es… excepto cuando Dios nos envió gemelos, ¡entonces tuvimos que pensar en dos niños al mismo tiempo!

Según su propia experiencia, ¿cómo describirían el papel de los padres?

El trabajo de los padres es guiar a sus hijos para que se conviertan en adultos responsables. Los padres están llamados a amar a cada hijo de manera incondicional y a ayudarlo a alcanzar todo su potencial. Su papel, como padres, es enseñar a sus hijos qué está bien y qué está mal, y sobre todo ayudarlos en su camino al cielo.

Además, los padres deben amar y respetar la libertad de sus hijos. Este balance entre enseñar lo que está bien mientras se les permite cometer errores les da espacio para crecer en virtud y finalmente aprender cómo ser felices. Enseñar virtudes, o buenos hábitos, se hace mejor a través del ejemplo, entonces también es responsabilidad de los padres trabajar en sus propias virtudes humanas. De esta forma tratamos de mostrar que “obras son amores y no buenas razones”, como diría san Josemaría. Tenemos esa y otras frases inspiradoras en el pizarrón blanco que funciona como la “lista de quehaceres” de nuestra familia.

  En estos días, ocho hijos es mucho más de lo que tienen las parejas promedio. ¿Es difícil ser madre de tantos niños? ¿Cómo organizas tu casa?

Ser padre es un trabajo duro, sin importar si tienes un hijo o dieciséis. Entonces, para responder tu pregunta, SÍ, es ciertamente difícil ser madre de tantos, pero me gusta más usar la palabra “desafiante”. Puede haber diferentes retos en criar un gran número de hijos frente a un número más pequeño, pero también hay beneficios. Más hijos significan que hay más gente que puede ayudar en la administración de la casa.

Hay algunos tips que he aprendido de otros padres, incluyendo los míos que tienen once hijos. En primer lugar es crucial que haya un espíritu de servicio para que todos sepan que juegan una parte en el cuidado de la casa y de todos sus integrantes. La lista de quehaceres establece lo que se espera que cada uno haga. Tenemos un pizarrón grande en la cocina que indica el horario del día y a quién le toca hacer qué. Tratamos de hacerlo divertido, ¿por qué no? En el verano hacemos que los niños se turnen para cocinar algo una vez a la semana. Juntamos a un hijo mayor con uno menor. Se emocionan mucho… Yo también lo disfruto: ¡significa una noche libre!

Ser padre de cualquier número de hijos es un reto porque cada uno es una obra en progreso, y algunos avanzan más que otros. Es fácil frustrarse con nuestros hijos de vez en cuando; con más hijos hay evidentemente más posibilidades de encontrar dificultades. Por esto es muy importante tener espíritu de mortificación y paciencia al organizar la casa. Fuera de películas como La novicia rebelde, hay pocos hogares numerosos que funcionen con precisión militar todo el tiempo. Siempre ayuda mantener el sentido del humor, especialmente durante los momentos difíciles.

Otro consejo para cualquier madre: una de mis amigas ha aprendido a “ganarle a sus hijos”. Con lo que quiere decir que se despierta antes que todos, toma una taza de café, reza y planea su día. Yo pienso que este ritual matutino puede poner todo en perspectiva. A veces es difícil despertarse antes que los hijos, pero el esfuerzo extra ayuda a tener un mejor día.

El papa Francisco nos está pidiendo muchas oraciones por la familia y por el matrimonio. ¿Cuál piensas que es el mayor reto que está enfrentando la familia hoy?

Pienso que, al menos en los Estados Unidos, el mayor reto es el estilo de vida que está lleno de ocupaciones y que deja poco tiempo para la reflexión. Vamos de actividad en actividad, a veces a costa de la cena con la familia y sentarse a cenar con la familia es un tiempo especial de unión. Nuevamente, requiere mucho esfuerzo el coordinar los horarios de todos, pero estar juntos en la mesa nos da una oportunidad para disfrutar nuestra compañía y aprender unos de otros. A veces, durante la cena, jugamos Highs and Lows (“Altos y bajos”). Cada uno comparte sus momentos altos y bajos del día. Hasta el miembro más chico de la familia puede participar. Nuestra hija pequeña, Anne, se pone muy contenta cuando estamos todos sentados alrededor de la mesa. Su alegría es contagiosa.

¿Qué hacen para ayudar a sus hijos a abrazar la fe, aprender a rezar, desarrollar hábitos cristianos, etcétera?

Tratamos de integrar hábitos de fe a nuestra rutina diaria. Enseñamos a los niños a hacer su ofrecimiento del día, a bendecir los alimentos y a rezar antes de irse a dormir. Como están tejidos en el tapiz del día, se convierten en parte de la cultura católica de nuestra familia. Vamos a la misa del domingo como familia e intentamos ir a la adoración eucarística mensual de nuestra parroquia. Cuando es posible, llevo a los niños a misa también entre semana. Celebramos los días de fiesta de los santos de los nombres de los niños. También animamos a nuestros hijos a leer acerca de algunos de nuestros santos preferidos. ¡Entre los cumpleaños y las fiestas de los santos siempre hay razones para celebrar! Durante el adviento y la cuaresma tenemos algunas tradiciones que ayudan a los niños a preparar sus corazones durante este tiempo litúrgico. También tenemos una lista de personas por las que rezamos como familia: si un pariente está enfermo, si alguien está esperando un bebé… Todos estos hábitos de oración van sumando, y frecuentemente desencadenan buenos momentos para explicarles a los niños la fe en contexto. El objetivo es que estas cosas sean parte natural de nuestras vidas, no sólo algo que se hace los domingos o separado del resto de las cosas que hacemos.

  ¿Tienes algún consejo para los recién casados? 

¡Sí! les diría que nunca dejen de luchar para hacer que su matrimonio sea mejor y más fuerte cada día. El matrimonio requiere una entrega total, pero a veces se necesita tiempo y esfuerzo –más tiempo y esfuerzo de lo que creen– para descubrir las mejores formas para entregarse generosamente al cónyuge. Estas formas pueden cambiar a lo largo del tiempo y conforme crecen los hijos. El encontrar formas para entregarse generosamente al otro debe ser una preocupación diaria

Después de diez años de matrimonio, Mike y yo tomamos una clase llamada “Amor matrimonial”. Gracias a ella conocimos a otros esposos que están comprometidos en la construcción de matrimonios fuertes. Uno de ellos nos enseñó un concepto que explica a la idea de trabajar a diario en el matrimonio. Lo llaman hacer una “DPA”, o “Decisión para amar” a la otra persona todos los días a través de cosas pequeñas. No nos enamoramos sin nuestra voluntad e intelecto. Escogemos amar a una persona y podemos renovar esta decisión todos los días al elegir hacer actos pequeños de servicio para el otro. Por ejemplo, si es necesario sacar la basura, un marido puede tomar una DPA sacando la basura. Su esposa podría tomar una DPA y reparar la regadera sin pedirle al marido que él lo haga. Es muy divertido señalarle al cónyuge los DPAs del día… o amablemente pedirle algo como: “Cariño, ¿puedes tomar una DPA y traerme un vaso de agua fría?
De: http://www.opusdei.org.mx/es-mx/article/nunca-dejes-de-trabajar-en-tu-matrimonio/#

Mi Matrimonio

Tres cosas haré contigo que yo con otra no haré: Amarte como ninguno; Quererte como jamás; Serte fiel hasta la muerte. ¿Qué más quieres? ¿Quieres más?

Verso que compuso mi padre a mi madre antes de su boda. Rodolfo Madero Gómez/Septiembre 2015

El camino de la felicidad para quienes hemos decidido casarnos se logra a través del matrimonio. Mi primer paso al empezar a transitar por este camino es el de cambiar de actitud ante los diarios acontecimientos de que ya no somos dos sino uno, lo que implica vencer mis gustos y preferencias personales muchas veces, para irme enfocando más en lo que le gusta a mi conyugue, iniciándose un proceso de mayor convivencia e intercambio del uno con el otro, resultando siempre de este proceso lo que es mejor para la familia.

En este diario caminar aparecen las subidas, los senderos más ásperos, las cuestas empinadas, haciendo difícil muchas veces el poder andar, lo que equivale a las pruebas que nos depara la vida a cada uno, teniendo entonces que aprender a caminar juntos para sortear los obstáculos. Las muestras de cariño y afecto son el combustible que nos permite seguir avanzando, la fidelidad en las pruebas es el soporte que da la solidez a nuestra relación matrimonial.

Las vías rápidas no siempre nos llevan a donde deseamos, aunque aparentemente avancemos muy de prisa, apareciendo la mayor de las veces llanas y bien pavimentadas, en ocasiones no son en la dirección correcta, provocando que el exceso de velocidad nos cause más de un problema al tener que hacer una frenada rápida o un giro abrupto. La pareja de mutuo acuerdo tiene que aprender a afrontar los cambios de ruta muchas veces imprevisibles pero que nos re-direccionan hacia el camino correcto, actuando en estos casos como el copiloto en nuestro diario viajar dando esas notas de templanza y fortaleza ante los cambios.

En el diario caminar en cantidad de ocasiones hay que aprender a rectificar, a pedir perdón cuando alguno de los dos nos hemos equivocado y necesitamos corregir la ruta, quedándose una sensación de paz y tranquilidad entre los esposos. Aún cuando ambos trabajen, hay que estar conscientes de que este esfuerzo es para el bien de la familia, en donde la esposa siempre tiene que estar dispuesta a atender al esposo a través de los quehaceres del hogar, así como lucir siempre muy atractiva para no perder el encanto de sus días de noviazgo, y el marido tiene que ser siempre la cabeza del hogar, atendiendo sus obligaciones de esposo y padre, dejando los pendientes de su trabajo fuera del entorno familiar, procurando que no afecten su estabilidad matrimonial.

El camino de ambos es en ocasiones angosto y de subidas pronunciadas, terminando en parajes y vistas insospechados, que lucen muy atractivos y que hay que saber aprovechar juntos, aprendiendo a apreciar y a convivir en estos momentos de mayor alegría. La monotonía en la pareja es causa de muchos tropiezos y baches en el camino, sintiendo que lo andado es siempre lo mismo, debiendo aparecer distinto aunque se recorra una y otra vez. Hay que dejar lugar a la creatividad en la vida de pareja, demostrando cada día que se quieren y comprenden cada vez más, aunque de manera distinta, haciendo de mil maneras la vida agradable al compañero para que su relación sea más llevadera.

El camino no es igual si se prescinde de los hijos pudiendo tenerlos, quererlos y educarlos. La alegría del hogar son los hijos cuando estos llegan para multiplicar la familia, compartiendo aquí los esposos parte de su tiempo y de su ser para llenar de gozo a la familia, cediendo en sus prioridades, iluminando el hogar siendo cada vez más alegres. La familia de Nazareth es el mejor ejemplo de vida en familia para mantener la unidad y la alegría en el hogar, siendo los padres guía de sus hijos a través de la capacidad de darse el uno al otro por amor, representando el reflejo fiel de la felicidad de la familia.