Cuando los ataques contra la familia parecen arreciar…

Ahora, cuando los ataques contra la familia parecen arreciar, debemos guardar con fortaleza ese patrimonio recibido, que también hemos procurado enriquecer con el ejercicio de las virtudes humanas y con nuestra fe. Hemos de hacer presente a Dios en el hogar también con esas costumbres cristianas de siempre: la bendición de la mesa, rezar con los hijos más pequeños las oraciones de la noche… leer con los mayores algún versículo del Evangelio, rezar por los difuntos alguna oración breve, por las intenciones de la familia y del Papa…, asistir juntos los domingos a la Santa Misa… Y el Santo Rosario, la oración que los Romanos Pontífices tanto han recomendado que se rece en familia. Alguna vez se puede rezar durante un viaje, o en un momento en el que se acomoda mejor al horario familiar… No es necesario que sean numerosas las prácticas de piedad en la familia, pero sería poco natural que no se realizara ninguna en un hogar en el que todos, o casi todos, se profesan creyentes. Se ha dicho que a los padres que saben rezar con sus hijos les resulta más fácil encontrar el camino que lleva hasta su corazón. Y estos jamás olvidan las ayudas de sus padres para rezar, para acudir a la Virgen en todas las situaciones. ¡Cómo agradecemos nosotros las oraciones que nos enseñaron de pequeños, las formas prácticas de tratar a Jesús Sacramentado…! Es, sin duda, la mejor herencia que recibimos.
Fernández de Carvajal
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La homilía del Santo Padre ante víctimas de abusos sexuales

La imagen de Pedro viendo salir a Jesús de esa sesión de terrible interrogatorio, de Pedro que se cruza la mirada con Jesús y llora. Me viene hoy al corazón en la mirada de ustedes, de tantos hombres y mujeres, niños y niñas, siento la mirada de Jesús y pido la gracia de su llorar. La gracia de que la Iglesia llore y repare por sus hijos e hijas que han traicionado su misión, que han abusado de personas inocentes. Y hoy estoy agradecido a ustedes por haber venido hasta aquí.

Desde hace tiempo siento en el corazón el profundo dolor, sufrimiento, tanto tiempo oculto, tanto tiempo disimulado con una complicidad que no, no tiene explicación, hasta que alguien sintió que Jesús miraba, y otro lo mismo y otro lo mismo… y se animaron a sostener esa mirada.
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¿Qué es la felicidad?

“Cuando hablamos de la ilusión de vivir hablamos de felicidad (…) la felicidad es tener buena salud y mala memoria, la felicidad existe mediante la ilusión. La palabra ilusión viene del latín lude que significa jugar; de ilusorio que es una aportación más positiva, el diccionario de la Real Academia dice que es la esperanza cuyo cumplimiento parece realmente atractivo.

La ilusión es el envoltorio de la felicidad, como el papel que la cubre. Me encanta hablar de la felicidad porque cada uno tiene su definición. Yo leo definiciones, libros, tratados (…) la felicidad es una forma de vivir en el mundo, la felicidad es hacer una pequeña obra de arte con nuestra vida (…) la felicidad es una manera de enfrentarse a la vida.

Pero hablar de felicidad, es hablar del sentido que le damos a la vida, la felicidad como proyecto de vida, tener un horizonte de metas por los que uno lucha con ilusión.

Para mí la felicidad es muy diferente al bienestar físico y psicológico. El bienestar tanto físico como psicológico, colma los sentidos; la felicidad, colma el corazón.

Pero muchas veces entendemos la felicidad cuando no la tenemos. Ante el mal, ante el sufrimiento, ante la muerte (…) sólo existe un antídoto para luchar contra ello: el amor.

Amor a un ideal. Confucio decía: no son las circunstancias de la vida las que hacen feliz a una persona sino sus convicciones. Cuando uno ama un ideal habla de eso, de lo que cree, de las ideas que tiene, de las creencias.

Amor a una persona. A un marido, a un hijo, a un padre, a un amigo. En el fondo de cada persona existen tesoros escondidos que sólo el amor revela. Cuando uno se enamora y quiere de verdad, saca lo mejor de uno mismo (…) es el amor el que muchas veces ilumina nuestras ilusiones.

Amor a un recuerdo. Viktor Frankl explica, en el libro El hombre en busca del sentido, que en los campos de concentración la gente que no tenía un motivo por el cual levantarse cada mañana se moría en dos semanas, pero la gente que tenía un motivo para vivir, vivía mucho más tiempo.

Los que encuentran un porqué para vivir, encuentran el cómo. No conocemos límites cuando estamos motivados.

El 97% de las personas no saben por qué se levantan cada mañana. ¿Qué razón hace que tú te levantes cada mañana?”.​
Marian Rojas-Estapé