La mujer

«La mujer está llamada a llevar a la familia, a la sociedad civil, a la Iglesia, algo característico, que le es propio y que solo ella puede dar: su delicada ternura, su generosidad incansable, su amor por lo concreto, su agudeza de ingenio, su capacidad de intuición, su piedad profunda y sencilla, su tenacidad…»
«su vida y su trabajo serán realmente constructivos y fecundos, llenos de sentido, lo mismo si pasa el día dedicada a su marido y a sus hijos que si, habiendo renunciado al matrimonio por alguna razón noble, se ha entregado de lleno a otras tareas. Cada una en su propio camino, siendo fiel a la vocación humana y divina, puede realizar y realiza de hecho la plenitud de la personalidad femenina. No olvidemos que Santa María, Madre de Dios y Madre de los hombres, es no solo modelo, sino también prueba del valor trascendente que puede alcanzar una vida en apariencia sin relieve»
San Josemaría

No se si ya lo dije…

Leí que al educar a los hijos había qué: observarlo todo, disculparlo casi todo y corregir lo necesario. Lo más difícil es “corregir lo necesario”… ¿Quién me dice que es “lo necesario”?. Para muchos padres este es una cuestión complicada. Para corregir se necesita de fortaleza y decir lo que a veces duele; de humildad porque podemos pensar ¿Quién soy yo para corregir a los demás? Es cierto, somos los padres y tenemos el derecho y la obligación de hacerlo. También se requiere tener “criterio” y eso no nos la más que la experiencia. También es cierto que “una imagen vale más que mil palabra” y por eso a los hijos a que quererlos, rezar por ellos, darles buen ejemplo y “respetar su voluntad”