El Papa Francisco “¿Algo nos quiere decir?”

Salió al balcón principal de la Catedral de San Pedro con la indumentaria más sencilla, usando su crucifijo de plata, en lugar de usar uno de oro. Ocupar un asiento en el autobús con los demás Cardenales, en lugar de usar su vehículo. Llevarle en sus manos, personalmente, un ramos de flores a la Virgen. Ir a recoger sus cosas al Hotel y pagar la cuenta. Sentarse en la mesa con otros participantes, en lugar de usar la mesa principal reservada para él. La respuesta está en lo que le dijo el Cardenal que estaba a su lado cuando se supo que sería el nuevo Papa: “no se olvide de los pobres”

Recordando a Benedicto XVI: La Justicia

En sus palabras previas al rezo del Ángelus, ante los miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI aseguró que la justicia y la caridad “no se oponen, sino que ambas son necesarias y se completan recíprocamente”.
El Santo Padre indicó que en el Evangelio del tercer Domingo de Adviento, se
presenta nuevamente la figura de Juan el Bautista, a quienes algunos le
preguntan “¿Qué debemos hacer?”, cuando él exhortaba al pueblo a prepararse
para la llegada del Mesías.
“La primera respuesta está dirigida a la muchedumbre en general. El Bautista
dice: ‘El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que
tenga para comer, que haga lo mismo’”.
En esta respuesta, dijo el Papa, “podemos ver un criterio de justicia, animado
por la caridad. La justicia pide que se supere el desequilibrio entre quien
tiene lo superfluo y a quien le falta lo necesario; la caridad impulsa a estar
atento al otro y a salir al encuentro de su necesidad, en lugar de encontrar
justificaciones para defender los propios intereses”.
Citando a su encíclica Deus Caritas Est, el Santo Padre señaló que ‘el amor siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa’, porque ‘siempre se darán también situaciones de necesidad material en las que es indispensable una ayuda que muestre un amor concreto al prójimo’”.
En su segunda respuesta, dirigida a los recaudadores de impuestos, despreciados
por el pueblo porque a menudo aprovechaban su posición para robar, Juan, “en
nombre de Dios, no pide gestos excepcionales sino, ante todo, el cumplimiento
honrado de su propio deber. El primer paso hacia la vida eterna es siempre la observancia de los mandamientos; en este caso el séptimo: ‘No robar’”.
“La tercera respuesta se refiere a los soldados, otra categoría dotada de
cierto poder y, por tanto, tentada de abusar de él. A los soldados Juan les
dice: ‘No hagan extorsión a nadie (…), y conténtense con su salario’. También
aquí, la conversión comienza con la honradez y el respeto de los demás: una
indicación que vale para todos, especialmente para quien tiene mayores
responsabilidades”. Benedicto XVI subrayó que en el conjunto de estos diálogos “llama la atención lo concreto de las palabras de Juan: desde el momento en que Dios nos juzgará según nuestras obras es allí, en los comportamientos, donde es necesario demostrar que se sigue su voluntad”.
“Por esto las indicaciones del Bautista son siempre actuales: también en
nuestro mundo tan complejo, las cosas irían mucho mejor si cada uno observara
estas reglas de conducta”, indicó.

¿Sentirnos huérfanos? ¡No!

“Otro Pedro vendrá, con sus redes en la espalda, nuevo obispo de Roma y nuevo padre para la familia de los hijos de Dios. Y a Benedicto XVI, que pasa la barca de San Pedro a su sucesor, le decimos de todo corazón: ¡Gracias, santo padre, perdón por nuestras faltas de correspondencia a sus silbidos de buen pastor, y le rogamos que no cese de ayudar al pueblo de Dios con la fecundidad de su pensamiento y su oración!”
…la sede de Pedro será siempre principio y fundamento de la unidad de la Iglesia, y firme punto de referencia para el mundo. El papa ha tomado una decisión libre, deliberada en la oración, para el bien de la Iglesia; por eso, hemos recibido esta pena con actitud cariñosamente filial y respetuosa.
…“Ahora os entristecéis”, dice Jesús al confortar a los que va a dejar, pero les profetiza: “Se os alegrará el corazón, y nadie os quitará vuestra alegría” (Jn. 16, 22). Secundando la invitación de Benedicto XVI en su ángelus del 17 de febrero, rezamos ya por el próximo papa. ¿Sentirnos huérfanos? ¡No! El Espíritu Santo actúa en este tiempo de la Iglesia. Otro Pedro vendrá, con sus redes en la espalda, nuevo obispo de Roma y nuevo padre para la familia de los hijos de Dios.
Don Javier Echevarría