Ser agradecidos es de bien nacidos…

Dar las gracias por cada una de sus atenciones; sería muy largo y un escueto “gracias”; sería muy corto pero si gracias por esta espléndida experiencia de ir a la Madre Patria y de ir a la casa de la hermana en Suiza. Nos llevará tiempo asimilar tanta y gratas experiencias llenas de momentos entrañables en su compañía. Un viaje no previsto que se hizo realidad, no sin antes vivir un par de sobre saltos, que nos dio la oportunidad de conocer el sur de España y las principales ciudades de Suiza, de aprender a tomar el “tinto de verano y el Rosti”, de ir a tiendas, museos y templos, de deambular por estrechas callejuelas, plazas y amplias avenidas. De viajar en aviones, Metro, bus, Airb&B, Uber y trenes. De disfrutar de ricas viandas y buenos vinos. Viajar es y será siempre “otra cosa”. Muchas gracias por todo; especialmente por sus muestras incontables de cariño de los cuatro.
Nos veremos pronto “¿vale?”
Tere y Luis

Le pedí a Dios que no sólo fuera fuerte por fuera, sino también por dentro…

Yo tenía una gran ilusión, desde siempre: casarme y ser madre de familia. Cuando me preguntaban, de pequeña, cuál era el sueño de mi vida, respondía sin parpadear: “casarme y tener muchos hijos”. Punto. Estudié Periodismo y ejercí durante un tiempo: viajé mucho, visité campos de refugiados, hablé con personalidades diversas, y eso me dio una visión muy amplia de Honduras; y me casé muy jovencita, en 1971, con el gran deseo de formar una familia numerosa.

Pero los hijos tardaron en venir… y después de nuestra primera hija, durante once años, perdí cuatro hijos antes de que llegaran a nacer.

Es, quizá, uno de los vacíos más grandes que puede sentir una madre. ¡Con qué ilusión se desea un hijo! Es algo indescriptible; y esa esperanza inmensa se queda truncada, sin explicación alguna, de repente: hoy estás embarazada y mañana en la habitación de un hospital, con suero.

Otra ilusión perdida…

Sin embargo, sabes que Dios está ahí, en ese suceso incomprensible; y sabes que el niño está en algún lado, aunque no lo entiendas, aunque no haya habido tiempo de bautizarlo. Uno de mis sueños es encontrarme al llegar al Cielo –si Dios quiere– con estos cuatro hijos…

No pienso en ellos siempre, pero de vez en cuando sí. Les puse nombre a todos, porque eso me ayuda a rezar por ellos. En mi mente tengo a tres varones, Felipe, Diego y Javier; y una niña, Cristina. No sé por qué le puse esos nombres; pero me los imagino perfectamente, y los llevo en el corazón…

En esta situación fuimos a Roma y estuvimos con Pablo VI. Mi madre se le acercó al oído y le dijo que rezara por mí, porque tenía un problema de esterilidad. El Papa me agarró la mano y me dijo: “No te preocupes, el niño vendrá”. Entonces mi marido le aseguró: “Si algún día tengo un hijo varón se llamará Pablo”. Y Pablo le pusimos cuando nació.

Lo mismo me pasó cuando visité a don Álvaro en Roma, años más tarde. Yo había pedido hacía poco tiempo la admisión en el Opus Dei y estábamos comenzando en Honduras. Mi marido aún no era del Opus Dei.

Don Álvaro, al verle, le abrazó sonriendo: “a ti también te quiero mucho”, le dijo, y nos comentó que había rezado por nosotros. “¡Ah, entonces pidió para que yo tenga otro hijo!”, le dije yo. “¡Pero si ya tienes uno!”, me dijo don Álvaro. “Sí, Padre, tengo uno; pero yo quiero otro más, y quiero que sea varón”. Y le pedí que me explicara el dolor de los inocentes. Me dijo que Dios no pierde nunca batallas, que el mal nunca va a triunfar sobre el bien, y me animó a aceptar tantas cosas que no se entienden… Y cuando nos despedíamos me aseguró, de pronto:

–Hija, no te preocupes: tendrás tu hijo varón. Un niño fuerte, fuerte.

Yo me quedé consolada… pero no convencida. Supuse que era una frase más de estímulo y de aliento. “Qué bonito que me lo dijo –pensé–, aunque no vaya a ser verdad”. Pasó un tiempo y quedé embarazada. Quizás fue la prueba de fe más grande que he tenido en mi vida, porque creía que iba a tener ese hijo; pero lo perdí…

Esa pérdida me costó mucho más que las otras, porque con los años se va haciendo cada vez menos posible… Poco después acompañé a mi marido durante un viaje de negocios a

Colombia. Estaba un poco tristona. Allí hablé con una mujer que dirigía un programa cultural en la televisión, con temas vivos relacionados con la familia. Cuando supe que era del Opus Dei le pedí que me contara su experiencia, porque yo quería hacer algo parecido en Honduras… Y hablando, hablando, le pregunté cuántos hijos tenía. “No tengo”, me dijo. Y me contó que había estado en

Roma, con don Álvaro. –¿Cómo? –le pregunté–. ¿Y no le has preguntado nada de esto?

–Sí; pero don Álvaro me aconsejó que yo, como Jesús en Getsemaní, debía aprender a llevar la Cruz.

Entonces tuve la certeza absoluta de que a mí don Álvaro no me consoló cuando estuve en

Roma, porque más consuelo necesitaba ella… y cuando nos volvíamos en avión le iba diciendo a mi marido: “Vamos a tener un hijo varón. ¡Estoy segura!”. Y aunque el avión se movía muchísimo, ¡con el miedo que me dan a mí esos aparatos!, venía tranquila. “¡Este avión no se cae –decía riéndome–, porque voy a tener un hijo varón!”.

Es muy difícil explicar estas cosas donde se ve la mano de Dios… Pero el caso es que al mes yo estaba embarazada, y para desagraviar mi incredulidad anterior, hice un acto de fe y compré ropa de varón. No era una obsesión: era una certeza grande en las palabras de don Álvaro.

Y tuve un hijo fuerte, fuerte, como me había dicho: grande, sano, hermosote… y cuando don Álvaro pasó cerca de Honduras, durante uno de sus viajes, se lo llevé para que lo conociera. El niño tenía entonces nueve meses. “Usted me dijo que iba a nacer… –le recordé– ¡y aquí está!”. Lo bendijo y le pedí a Dios que no sólo fuera fuerte por fuera, sino también por dentro…

 De: “Un Mar Sin Orillas” de Antonio Rodriguez Pedrazuela

Se ha sembrado mucho mal en sus vidas y hay que irlo quitando, poco a poco; y no es fácil…

Recuerdo que el año de mi llegada hubo un joven con el que estuve conversando mucho. Era un buen deportista, un buen futbolista en concreto, pero había perdido el norte… Iba por mal camino… Yo hice todo lo posible por ayudarle, pero no logré rescatarle del mundo en el que se estaba introduciendo…».

Hace una pausa. Un alboroto de risas y voces en el pasillo indica que han terminado las clases.

«…Y me acuerdo de otro muchacho –continúa– que estaba en una de esas maras donde se reúnen para hacer travesuras: asaltan, roban y con frecuencia caen en la droga; y para conseguirla hacen lo que haga falta… Y es que están solos, y ahí, dentro de la mara, buscan el calor humano que no encuentran en su familia, porque en muchos casos no la tienen; buscan alguien que les escuche y que les ayude, aunque sea para delinquir. La Policía no puede hacer nada: son menores de edad: los detienen y al día siguiente salen libres. Sin embargo, a este segundo muchacho logramos rescatarlo de ese mundo, por medio de la amistad, del afecto, de la comprensión, del cariño. No hay otro camino: cuando una persona está sumergida en ese tipo de problemas es porque tiene un gran vacío en su vida, y es ese vacío el que hay que llenar.

Cuando converso con esos muchachos les hablo de mi propia vida, porque yo conozco bien, desgraciadamente, los caminos que ellos están empezando a recorrer… Y les hago ver que no están solos, y les cuento mi experiencia, y me pongo en su lugar: porque sé que la falta de una familia les ha dejado unas heridas profundas; unas heridas que sangran, que se llenan de la pus del resentimiento… Se ha sembrado mucho mal en sus vidas y hay que irlo quitando, poco a poco; y no es fácil…

Del libro “Un mar sin orillas” de Antonio Rodriguez

Una madre atribulada, llena de fe…

Les pido quienes quieran unirse en oración con nosotros por Ricky, su estado actual es muy delicado.
Yo le pido a Dios que si es Su voluntad lo ayude a pasar por este proceso, que en cada fracción de segundo se sienta amado, que la Virgen lo abrace con todo su amor y que él lo pueda sentir.
De chiqueada le pido un milagro!!!!! que me lo preste más tiempo, que me lo deje con salud, feliz y sin sufrimiento. Que hay cosas maravillosas en esta vida por disfrutar y quiero compartirlas con él, me faltan muchos besos, cariñitos y abrazos por darle!!!!
Pero que no se haga mi voluntad sino la Suya, sé que nos escucha, y que todo esto tiene un propósito que no alcanzo a entender, pero que hasta el momento me ha sorprendido con la unión de mucha gente, con el cariño de muchas personas y la reconciliación de muchas partes.
Gracias a todos por estar al pendiente, por acompañarnos y tratar de ayudarnos de tantas maneras.

Unas horas después…

Mi chiqui-Ricky,  mi Ricky ran, mi bebé precioso!!!!
Te busqué muchísimo! Convivimos 9 meses juntos tú y yo solitos y desde siempre te amé.
Y aunque no todos los días pude abrazarte, besarte o ni siquiera hablarte, sí te amé como nunca! Y le pedí tanto a la Virgen que te cuidará mientras yo no estaba contigo en el hospital, que ahora estás en sus brazos.
Me siento orgullosa de ser tu mamá! Gracias por elegirme!!! Me enseñaste lo más importante de la vida, a apreciar cada segundo, a atesorar cada beso, y a amar y disfrutar cada momento juntos.
Gracias por todos los recuerdos que me dejaste, tus pataditas cuando estabas en mi panza, tu sonrisita en silencio, tus ruiditos antes de llorar para decirme que era hora de comer, tu boquita cuando ya era suficiente comida, tu esfuerzo para abrir tus ojos cuando tenías tanto sueño pero querías vernos, tus pucheros hermosos, la manera de sacar tu manita de la cobija, tu cuellito encorvado a la hora de dormir, tu cuerpo de ranita recargado en mi pecho buscando el espacio en mi cuello para acurrucarte, tus caritas a la hora de darte tu medicina, tus ojitos hermosos mirándome con toda la confianza cuando te fuiste a quirófano y el último abrazo que me diste apretando mi dedo cuando te hacía cariñitos en cuidados intensivos.
Ahora enséñame a recordarte con alegría y no con nostalgia, ayúdame a ser mejor persona cada día, a poner todo mi esfuerzo para encontrarnos otra vez y darte todos los besos y abrazos que todavía tengo ganas de darte.
Acompáñame siempre que puedas, te invito a mis sueños para seguir chiqueándote, se me hace larga la espera para volverte a ver, y ahora ya no tengo miedo de morirme, quiero abrazarte otra vez.
No sé cuál era tu misión mi amor, pero sí sé que mucha gente se unió en oración,  se acercaron a Dios y ofrecieron de todas las maneras su ayuda y compañía en todo tu proceso de bienvenida, tratamiento y despedida.
Mi mayor deseo es que esa trascendencia que tuviste en tantos corazones perdure y se contagie. Que una persona tan pequeña y con un corazón tan diferente, transforme más corazones para amar más a los demás.
Le doy gracias a Dios por poner a todos nuestros ángeles en el camino para poder amarte y disfrutarte más!
A mi Pabo hermoso que fue el mejor hermano! Que siempre te dio todo su cariño a su Ricky ran, que se puso su cubrebocas y gel antibacterial sin renegar con tal de cargarte y que siempre llegó antes que nosotros  a su cuna para tranquilizarte. Por regalarnos mañanas y tardes enteras sin él para llevarte con doctores y visitarte en el hospital. Elegiste al mejor hermano!
A tus abuelitos, tíos y primos que estuvieron cada instante a nuestro lado para cuidar a tus papás, para cuidar a tu hermano y poderte visitar, para acompañarte a dormir en el hospital y llevarnos desde un cirio hasta comida, ropa, cobijas.
A quienes tuvieron toda la disposición para donarte sangre regalándote una partecita de ellos para darte una esperanza de vida.
A los doctores que pusieron en práctica su conocimiento para intentar todo lo humanamente posible por mantenerte sano y con ello darnos esa paz.
A todas las enfermeras hermosas que te cuidaron y se entregaron todos los días como mamás postizas chiqueándote de todas las formas que podían y que nos daban ánimo para pensar positivo.
A nuestros familiares y amigos que nunca faltaron los mensajes para apoyarnos, echarnos porras, unirse en oración, ofrecer misas, su comunion, invitarnos a rezar a diferentes advocaciones de la Virgen y de diversos Santos. Que ofrecieron su día, su trabajo, su dolor y hasta apoyarnos económicamente.
A todas las misses de mi Juan Pablo, que lo ayudaron a vivir en este proceso de inestabilidad en la familia, en un ambiente lleno de amor en su kinder y siempre involucradas en todo el tratamiento de Ricardo.
A todas las personas que pidieron tanto por mi Ricky y que sin siquiera conocerlo lo llegaron a querer tanto!

Estamos y estaremos infinitamente agradecidos por tanto amor de su parte! Que Dios los bendiga!! Siempre siempre siempre estarán en nuestras oraciones!!

 

 

 

 

Templanza-Autocontrol-Autodominio

Del Padre Alejandro Salas

Parte constitutiva de la persona son la sensualidad, la pasión y el apetito, que representan las fuerzas vitales de la naturaleza humana, que le garantizan su conservación, tanto para la persona misma como para la especie humana.

Imaginar que pasaría si el comer fuera un suplicio

Lo mismo pasa con el placer sexual

La tendencia natural hacia el placer sensible que se obtiene en la comida, en la bebida y en el deleite sexual es la forma de manifestarse y el reflejo de las fuerzas naturales más potentes que actúan en la conservación del hombre.

Estas fuerzas son tan poderosas que si no las controlamos nos Autodestruyen

Basta ver cómo ha crecido el índice de morbilidad y mortalidad, hasta un 60%, precisamente por el desorden en el comer, beber y el uso del sexo.

Si a estas fuertes tendencias le sumamos un ambiente y publicidad que los exacerba a través de los medios de comunicación cada día más accesibles, se tiene un panorama que es el que observamos entre nuestros jóvenes y familias. A continuación se hace una descripción:

Por el desorden en la comida y el sueño tenemos: sobrepeso y obesidad; anorexia y bulimia; colesterol alto que hace propenso al infarto; diabetes; desnutrición y anemias; etc. Alteraciones en los estados de ánimo, enfermedades psiquiátricas: depresiones, ansiedad, crisis nerviosas, etc. Ausentismo laboral, bajo rendimiento académico y laboral, etc.

Por el desorden en la bebida, tabaco, drogas: cirrosis; accidentes de tráfico, que llevan a la discapacidad o la muerte; cáncer de pulmón; adicciones a la mariguana, cocaína y drogas sintéticas… Alcoholismo; y un sinnúmero de efectos que vienen por distintas bebidas poco saludables o estimulantes.

Por el desorden en la sexualidad: pandemias de enfermedades de transmisión sexual como: sida, papiloma humano, etc.; adicciones a la pornografía, pedofilia, violencia sexual; embarazos de adolescentes; etc. El quedarse sólo con el placer sexual y quitarle su función principal en la reproducción ha ocasionado trastornos importantes en la población como está pasando en Europa.

Mostramos, a modo de ejemplo, datos de un estudio sobre la población en Europa de diciembre del 2014[1]:

En el 2013 la mitad de los países de la UE28 han tenido más defunciones que nacimientos: están teniendo un crecimiento natural negativo. El 95 % del crecimiento poblacional del 2013 se debió a la inmigración.

Tiene un índice de fecundidad muy bajo: 1.58 hijos/mujer, que lo mantiene alejado del nivel de reemplazo generacional 2.1. Portugal tiene 1.28; Polonia 1.31 y España 1.32: están en situación de natalidad crítica.

Cuatro de cada 10 niños (40%) nacen fuera del matrimonio. 1 de cada 5 embarazos termina en aborto.

Sólo 3 de cada 10 hogares europeos tienen hijos, y la mitad de esos sólo tienen 1 hijo. Ningún país de la UE llega a 3 miembros por hogar. Algunos como Suecia tienen 1.9 y Alemania 2.

La solución viene por lo que se conoce como Templanza-Autocontrol-Autodominio

Nutrición sana (abstinencia): el control del placer que proporciona el alimento.

Evitar adicciones (sobriedad): que regula el placer que proporcionan las bebidas, principalmente las alcohólicas.

Castidad: que regula el placer sexual y lo ordena a su fin.

Cuidado de la Intimidad (pudor): la natural tendencia a reservar la propia intimidad, protegiéndola de las intromisiones ajenas. Lo opuesto es el exhibicionismo.

Elegancia (modestia): es naturalidad, elegancia y discreción. Lo contrario es descontrol en gestos chocantes, carcajadas ruidosas, miradas indiscretas, movimientos corporales, adornos estrambóticos y cosas similares orientados exclusivamente a llamar la atención, a ser el centro de las miradas, a “deslumbrar” a los demás.

Orden: Al hablar de orden se hace referencia, más que al orden material de las cosas, al orden de la persona: su armonía, su equilibrio interior, su moderación, su autodominio.

Compasión (clemencia): Inclina al superior a mitigar, la pena o castigo debido al culpable. Lo contrario es la crueldad, o excesivo rigor o severidad en el castigo.

Amabilidad (mansedumbre): complaciente, afectuoso, agradable, suave. Es lo contrario a la ira o el enojo.

Diversión sana (eutrapelia): pone la justa medida en juegos y diversiones, no de suprimirlas sino de moderarlas y encausarlas. Lo contrario es el que sólo busca la diversión y el entretenimiento. Ludopatía.

Madurez y equilibrio en el uso de las nuevas tecnologías (estudiosidad): modera, el afán descontrolado de conocer, de estar conectado, etc. Es lo contrario a la mala curiosidad.

Desprendimiento (liberalidad): Consiste en el equilibrado uso de los bienes materiales. Es lo contrario al consumismo o despilfarro; a la codicia y la avaricia.

Ahorro: guardar dinero como previsión para necesidades futuras. Evitar gasto o consumo mayor.

Humildad: Modera el desordenado apetito de la propia excelencia y por la que se reconocen las diversas limitaciones personales. Es lo contrario al complejo de inferioridad, o bajeza y a  la soberbia. Competitividad.

Sencillez: Es lo que lleva a una vida natural, espontanea, que lleva a obrar con llaneza, sin dobles y engaño, y carecer de ostentación. Es lo contrario al ser complicado o artificial.

Serenidad: Se dice del apacible, sosegado, sin turbación física o moral. Hay que saber distinguir entre la vida intensa y una vida rápida, ya que la serenidad no está peleada con llevar una vida intensa, eficaz, diligente. Es lo contrario al activismo. Es lo contrario al estrés.

Ecología: Es la apreciación y conservación de los ecosistemas particulares y el ecosistema global. Lo contrario es el depredador de la naturaleza.

Higiene: aseo y pulcritud de las viviendas y lugares públicos, que llevan a la conservación de la salud.

Limpieza: que no tiene mancha o suciedad.

[1] Cfr. Informe Evolución de la familia en Europa 2014, del Instituto de Política Familiar

¿Cómo darle a los hijos una enseñanza auténtica de la fe católica en estas fechas?

 

ANGELITO
www.encuentra.com

¿Cómo hacer que se diviertan con un propósito verdaderamente católico y cristiano? ¿Qué podemos enseñarles a los niños sobre esta fiesta?

Ante la realidad que inunda nuestro medio y que es promovida sin medida por el consumismo nos preguntamos ¿qué hacer? ¿Taparnos los ojos para no ver la realidad? ¿Buscar buenas excusas para justificar su presencia y no darle mayor importancia a este “juego”? ¿Debemos prohibirles a nuestros hijos participar en el halloween mientras que sus vecinos y amigos se “divierten”? ¿Serían capaces los niños de entender todos los peligros que corren y por qué de nuestra negativa a participar en esto?

La respuesta no es sencilla, sin embargo creemos que sí hay algunas cosas que podemos hacer:

Lo primero es organizar una catequesis con los niños en los días anteriores al halloween, con el objeto de enseñarles el por qué de la festividad católica de Todos los Santos y los Fieles Difuntos, haciéndoles ver la importancia de celebrar nuestros Santos, como modelos de la fe, como verdaderos seguidores de Cristo.

En las catequesis y actividades previas a estas fechas, es buena idea que nuestros hijos inviten a sus amigos, para que se atenúe el impacto de rechazo social y sus compañeros entiendan por qué no participan de la misma forma que todo el mundo.

Debemos explicarles de manera sencilla y clara, pero firme, lo negativo que hay en el Halloween y la manera en que se festeja. Es necesario explicarles que Dios quiere que seamos buenos y que no nos identifiquemos ni con las brujas ni con los monstruos, pues nosotros somos hijos de Dios.

Proponemos a los padres de familia una opción para sus hijos, pues seguramente los niños querrán salir con sus amigos en la noche del Halloween: Los niños pueden disfrazarse de ángeles y preparar pequeñas bolsas con dulces, regalos o tarjetitas con mensajes y pasar de casa en casa, y en lugar de hacer el “obsequio o truco” o de pedir dulces, regalarlos a los hogares que visiten y que expliquen que entregan dulces porque la Iglesia Católica tendrá muy pronto una fiesta muy importante en la que se celebra a todos aquellos que fueron como nosotros deberíamos ser: los Santos.

Aunque este cambio no será sencillo para los niños, es necesario vivir congruentemente con nuestra fe, y no permitir que los más pequeños tomen como algo natural la connotación negativa del halloween. Con valor y sentido cristiano, los católicos podemos dar a estas fechas, el significado que tienen en el marco de nuestra fe.

Nunca dejes de trabajar en tu matrimonio

Emily Marcucci es de Massachusetts y graduada de Harvard. Está casada desde hace 15 años y tiene 8 hijos. En el artículo habla de sus desafíos y alegrías.

Cuéntanos un poco acerca de ti y de tu familia. ¿A qué se dedican tu esposo y tú?

Mi esposo Michael es abogado y yo permanezco en casa con nuestros ocho hijos: Madeline, de 14 años; John, 11; Theresa, 9; Josephine, 8; Anthony, 6; James y Thomas, que tienen 4, y Anne, de 11 meses.

Cuando Mike y tú estaban saliendo y conociéndose, ¿trataron el tema de iniciar una familia? ¿planeaban tener muchos hijos?

Mike y yo nos conocimos en la Universidad de Harvard y fuimos novios por seis meses antes de comprometernos. Mike me propuso matrimonio poco tiempo después de su graduación, y a mi aún me faltaba un año en la universidad. Tanto el corto periodo de noviazgo, como la edad que teníamos cuando nos comprometimos, nos pusieron en una categoría única en nuestra alma mater.

Durante nuestro noviazgo y compromiso hablamos sobre nuestro deseo mutuo de tener una familia numerosa. Yo crecí con diez hermanos y amaba el cariño y afecto que recibí de cada uno de ellos. Mike también creció en una familia unida: sus hermanas, sus padres y él son muy cercanos. Desde el día uno de nuestro matrimonio estábamos listos para recibir los niños que Dios nos enviara. Pero no es que nosotros hayamos planeado tener este número de hijos, sino que tenerlos era parte del plan de Dios, y nosotros estábamos abiertos.

Fue muy bueno hablar sobre familia y sobre nuestra confianza en Dios antes de comenzar nuestro matrimonio: comenzamos nuestra vida de casados en la misma página. En nuestro caso, Dios no esperó mucho para bendecirnos con niños. Madeline nació antes de nuestro primer aniversario de matrimonio, y quedé embarazada con nuestro segundo bebé cuando Madeline tenía 9 meses. ¡Estábamos muy emocionados! Madeline nos trajo mucha alegría, así que no podíamos esperar para conocer a nuestro segundo hijo. Sin embargo, en la semana 32, Phillip nació muerto. Estábamos devastados pero al final nuestro matrimonio se fortaleció. Y esa pena también nos abrió los ojos. Queríamos una familia grande, pero con esa pérdida nos dimos cuenta que cada hijo es un regalo especial de Dios y que nadie tiene garantizado el número de niños que quiere o que planea tener. Son milagros dados por Dios en Su tiempo. Después de perder a Philip, Mike y yo aún deseábamos una familia numerosa, pero empezamos a pensar sólo sobre cada niño conforme viniera, a agradecer los milagros que cada niño era y es… excepto cuando Dios nos envió gemelos, ¡entonces tuvimos que pensar en dos niños al mismo tiempo!

Según su propia experiencia, ¿cómo describirían el papel de los padres?

El trabajo de los padres es guiar a sus hijos para que se conviertan en adultos responsables. Los padres están llamados a amar a cada hijo de manera incondicional y a ayudarlo a alcanzar todo su potencial. Su papel, como padres, es enseñar a sus hijos qué está bien y qué está mal, y sobre todo ayudarlos en su camino al cielo.

Además, los padres deben amar y respetar la libertad de sus hijos. Este balance entre enseñar lo que está bien mientras se les permite cometer errores les da espacio para crecer en virtud y finalmente aprender cómo ser felices. Enseñar virtudes, o buenos hábitos, se hace mejor a través del ejemplo, entonces también es responsabilidad de los padres trabajar en sus propias virtudes humanas. De esta forma tratamos de mostrar que “obras son amores y no buenas razones”, como diría san Josemaría. Tenemos esa y otras frases inspiradoras en el pizarrón blanco que funciona como la “lista de quehaceres” de nuestra familia.

  En estos días, ocho hijos es mucho más de lo que tienen las parejas promedio. ¿Es difícil ser madre de tantos niños? ¿Cómo organizas tu casa?

Ser padre es un trabajo duro, sin importar si tienes un hijo o dieciséis. Entonces, para responder tu pregunta, SÍ, es ciertamente difícil ser madre de tantos, pero me gusta más usar la palabra “desafiante”. Puede haber diferentes retos en criar un gran número de hijos frente a un número más pequeño, pero también hay beneficios. Más hijos significan que hay más gente que puede ayudar en la administración de la casa.

Hay algunos tips que he aprendido de otros padres, incluyendo los míos que tienen once hijos. En primer lugar es crucial que haya un espíritu de servicio para que todos sepan que juegan una parte en el cuidado de la casa y de todos sus integrantes. La lista de quehaceres establece lo que se espera que cada uno haga. Tenemos un pizarrón grande en la cocina que indica el horario del día y a quién le toca hacer qué. Tratamos de hacerlo divertido, ¿por qué no? En el verano hacemos que los niños se turnen para cocinar algo una vez a la semana. Juntamos a un hijo mayor con uno menor. Se emocionan mucho… Yo también lo disfruto: ¡significa una noche libre!

Ser padre de cualquier número de hijos es un reto porque cada uno es una obra en progreso, y algunos avanzan más que otros. Es fácil frustrarse con nuestros hijos de vez en cuando; con más hijos hay evidentemente más posibilidades de encontrar dificultades. Por esto es muy importante tener espíritu de mortificación y paciencia al organizar la casa. Fuera de películas como La novicia rebelde, hay pocos hogares numerosos que funcionen con precisión militar todo el tiempo. Siempre ayuda mantener el sentido del humor, especialmente durante los momentos difíciles.

Otro consejo para cualquier madre: una de mis amigas ha aprendido a “ganarle a sus hijos”. Con lo que quiere decir que se despierta antes que todos, toma una taza de café, reza y planea su día. Yo pienso que este ritual matutino puede poner todo en perspectiva. A veces es difícil despertarse antes que los hijos, pero el esfuerzo extra ayuda a tener un mejor día.

El papa Francisco nos está pidiendo muchas oraciones por la familia y por el matrimonio. ¿Cuál piensas que es el mayor reto que está enfrentando la familia hoy?

Pienso que, al menos en los Estados Unidos, el mayor reto es el estilo de vida que está lleno de ocupaciones y que deja poco tiempo para la reflexión. Vamos de actividad en actividad, a veces a costa de la cena con la familia y sentarse a cenar con la familia es un tiempo especial de unión. Nuevamente, requiere mucho esfuerzo el coordinar los horarios de todos, pero estar juntos en la mesa nos da una oportunidad para disfrutar nuestra compañía y aprender unos de otros. A veces, durante la cena, jugamos Highs and Lows (“Altos y bajos”). Cada uno comparte sus momentos altos y bajos del día. Hasta el miembro más chico de la familia puede participar. Nuestra hija pequeña, Anne, se pone muy contenta cuando estamos todos sentados alrededor de la mesa. Su alegría es contagiosa.

¿Qué hacen para ayudar a sus hijos a abrazar la fe, aprender a rezar, desarrollar hábitos cristianos, etcétera?

Tratamos de integrar hábitos de fe a nuestra rutina diaria. Enseñamos a los niños a hacer su ofrecimiento del día, a bendecir los alimentos y a rezar antes de irse a dormir. Como están tejidos en el tapiz del día, se convierten en parte de la cultura católica de nuestra familia. Vamos a la misa del domingo como familia e intentamos ir a la adoración eucarística mensual de nuestra parroquia. Cuando es posible, llevo a los niños a misa también entre semana. Celebramos los días de fiesta de los santos de los nombres de los niños. También animamos a nuestros hijos a leer acerca de algunos de nuestros santos preferidos. ¡Entre los cumpleaños y las fiestas de los santos siempre hay razones para celebrar! Durante el adviento y la cuaresma tenemos algunas tradiciones que ayudan a los niños a preparar sus corazones durante este tiempo litúrgico. También tenemos una lista de personas por las que rezamos como familia: si un pariente está enfermo, si alguien está esperando un bebé… Todos estos hábitos de oración van sumando, y frecuentemente desencadenan buenos momentos para explicarles a los niños la fe en contexto. El objetivo es que estas cosas sean parte natural de nuestras vidas, no sólo algo que se hace los domingos o separado del resto de las cosas que hacemos.

  ¿Tienes algún consejo para los recién casados? 

¡Sí! les diría que nunca dejen de luchar para hacer que su matrimonio sea mejor y más fuerte cada día. El matrimonio requiere una entrega total, pero a veces se necesita tiempo y esfuerzo –más tiempo y esfuerzo de lo que creen– para descubrir las mejores formas para entregarse generosamente al cónyuge. Estas formas pueden cambiar a lo largo del tiempo y conforme crecen los hijos. El encontrar formas para entregarse generosamente al otro debe ser una preocupación diaria

Después de diez años de matrimonio, Mike y yo tomamos una clase llamada “Amor matrimonial”. Gracias a ella conocimos a otros esposos que están comprometidos en la construcción de matrimonios fuertes. Uno de ellos nos enseñó un concepto que explica a la idea de trabajar a diario en el matrimonio. Lo llaman hacer una “DPA”, o “Decisión para amar” a la otra persona todos los días a través de cosas pequeñas. No nos enamoramos sin nuestra voluntad e intelecto. Escogemos amar a una persona y podemos renovar esta decisión todos los días al elegir hacer actos pequeños de servicio para el otro. Por ejemplo, si es necesario sacar la basura, un marido puede tomar una DPA sacando la basura. Su esposa podría tomar una DPA y reparar la regadera sin pedirle al marido que él lo haga. Es muy divertido señalarle al cónyuge los DPAs del día… o amablemente pedirle algo como: “Cariño, ¿puedes tomar una DPA y traerme un vaso de agua fría?
De: http://www.opusdei.org.mx/es-mx/article/nunca-dejes-de-trabajar-en-tu-matrimonio/#

Mi Matrimonio

Tres cosas haré contigo que yo con otra no haré: Amarte como ninguno; Quererte como jamás; Serte fiel hasta la muerte. ¿Qué más quieres? ¿Quieres más?

Verso que compuso mi padre a mi madre antes de su boda. Rodolfo Madero Gómez/Septiembre 2015

El camino de la felicidad para quienes hemos decidido casarnos se logra a través del matrimonio. Mi primer paso al empezar a transitar por este camino es el de cambiar de actitud ante los diarios acontecimientos de que ya no somos dos sino uno, lo que implica vencer mis gustos y preferencias personales muchas veces, para irme enfocando más en lo que le gusta a mi conyugue, iniciándose un proceso de mayor convivencia e intercambio del uno con el otro, resultando siempre de este proceso lo que es mejor para la familia.

En este diario caminar aparecen las subidas, los senderos más ásperos, las cuestas empinadas, haciendo difícil muchas veces el poder andar, lo que equivale a las pruebas que nos depara la vida a cada uno, teniendo entonces que aprender a caminar juntos para sortear los obstáculos. Las muestras de cariño y afecto son el combustible que nos permite seguir avanzando, la fidelidad en las pruebas es el soporte que da la solidez a nuestra relación matrimonial.

Las vías rápidas no siempre nos llevan a donde deseamos, aunque aparentemente avancemos muy de prisa, apareciendo la mayor de las veces llanas y bien pavimentadas, en ocasiones no son en la dirección correcta, provocando que el exceso de velocidad nos cause más de un problema al tener que hacer una frenada rápida o un giro abrupto. La pareja de mutuo acuerdo tiene que aprender a afrontar los cambios de ruta muchas veces imprevisibles pero que nos re-direccionan hacia el camino correcto, actuando en estos casos como el copiloto en nuestro diario viajar dando esas notas de templanza y fortaleza ante los cambios.

En el diario caminar en cantidad de ocasiones hay que aprender a rectificar, a pedir perdón cuando alguno de los dos nos hemos equivocado y necesitamos corregir la ruta, quedándose una sensación de paz y tranquilidad entre los esposos. Aún cuando ambos trabajen, hay que estar conscientes de que este esfuerzo es para el bien de la familia, en donde la esposa siempre tiene que estar dispuesta a atender al esposo a través de los quehaceres del hogar, así como lucir siempre muy atractiva para no perder el encanto de sus días de noviazgo, y el marido tiene que ser siempre la cabeza del hogar, atendiendo sus obligaciones de esposo y padre, dejando los pendientes de su trabajo fuera del entorno familiar, procurando que no afecten su estabilidad matrimonial.

El camino de ambos es en ocasiones angosto y de subidas pronunciadas, terminando en parajes y vistas insospechados, que lucen muy atractivos y que hay que saber aprovechar juntos, aprendiendo a apreciar y a convivir en estos momentos de mayor alegría. La monotonía en la pareja es causa de muchos tropiezos y baches en el camino, sintiendo que lo andado es siempre lo mismo, debiendo aparecer distinto aunque se recorra una y otra vez. Hay que dejar lugar a la creatividad en la vida de pareja, demostrando cada día que se quieren y comprenden cada vez más, aunque de manera distinta, haciendo de mil maneras la vida agradable al compañero para que su relación sea más llevadera.

El camino no es igual si se prescinde de los hijos pudiendo tenerlos, quererlos y educarlos. La alegría del hogar son los hijos cuando estos llegan para multiplicar la familia, compartiendo aquí los esposos parte de su tiempo y de su ser para llenar de gozo a la familia, cediendo en sus prioridades, iluminando el hogar siendo cada vez más alegres. La familia de Nazareth es el mejor ejemplo de vida en familia para mantener la unidad y la alegría en el hogar, siendo los padres guía de sus hijos a través de la capacidad de darse el uno al otro por amor, representando el reflejo fiel de la felicidad de la familia.